El día de la marmota

La Junta cierra el interior de la hostelería, gimnasios y centros comerciales

12/01/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

El sábado, algunos fuimos felices. Unos instantes. Los mismos que duró la bonita estampa. Un oasis efímero que poco después nos hizo darnos de bruces con la realidad. Esa verdad que arrasa cuando ves que la nieve se ha convertido en hielo, que la pandemia sigue y va al alza, y que la vida municipal se enrevesa cada vez más, que va más de egos y protagonismos que de realidad contante y sonante.

Teníamos la espada de Damocles encima y ya nos ha llevado por delante. Otra vez. Otro día de la marmota. Y siempre lo mismo, siempre pagan los mismos. Según la Junta, se tiene certificado que más del 70% de los contagios de la covid-19 provienen de reuniones familiares y de fiestas privadas, pero volvemos a lo de siempre. A media noche de hoy, por tercera vez, se cerrará el interior de los bares, el interior de los gimnasios y los centros comerciales. Defienden que esa decisión ha dado resultados en el mes de noviembre y diciembre. ¿De verdad es así?

Tirando de hemeroteca. Tras la decisión de cierre a principios de noviembre, se tardó casi mes y medio en decretar la apertura de interiores. En Aranda, la Junta dejó volver a funcionar el viernes 11 de diciembre. Pues bien, el día que se anunció el regreso a los interiores, se habían registrado 24 positivos en los últimos siete días. La incidencia acumulada era de 73,05 contagios por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días y 237 en los 14. Ahora, se decide cerrar la hostelería con 28 casos positivos en la última semana y una incidencia acumulada de 85 en los últimos siete días y 191 en los últimos 14. ¿Hay tanta diferencia? Yo, por lo menos, no lo entiendo.

Y más, el día que la Junta anunció la reapertura había seis pacientes con covid ingresados en el hospital de los Santos Reyes. Justamente los mismos que hay ahora, que decide cerrarlo. Después de esto, qué argumentos se pueden dar a las personas que tienen que cerrar su negocio, mandar a sus trabajadores a un ERTE o incluso a los que ya no podrán abrir sus puertas en el futuro. Pues ante eso, el silencio. Que trabajen en terrazas o en comida a domicilio, o den las clases deportivas al aire libre. Con esta ideal climatología.

Recuerdo perfectamente las palabras de la consejera de Sanidad, antes de la noche de Fin de Año, afirmando que más del 70% de los contagios se estaban dando en el ámbito familiar y privado. Ese gobierno que cierra ahora bares, gimnasios y centros comerciales, es el mismo gobierno que ha permitido diez comensales en las cenas y comidas navideñas, cuatro más que la mayor parte de autonomías. Es ese ejecutivo que ha propiciado la movilidad absoluta de familiares durante ocho jornadas navideñas. El que aprueba el cierre perimetral de la comunidad, se jacta de ello, pero no pone los medios suficientes para hacerlo cumplir. De aquí entra y sale todo el que se lo proponga. Con o sin justificación. Esa esa la realidad. Y todos los sabemos.

Después de salvar su Navidad, ahora a los que nos quedamos en el duro invierno de Castilla y León, nos abocan a un semiconfinamiento, con medidas que son discriminatorias con otras zonas del país. Continuamente el foco y el castigo se pone en aquellos que cumplen. Ciudadanos en general y empresarios. Repito, los que cumplen, porque al resto les da exactamente igual. Siempre tendrán un plan B.