La Rebelión

Las dudas y la incertidumbre por el adelanto del toque de queda provoca el hartazgo de una sociedad muy cansada

19/01/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Con todos los años que llevamos esperando a que nuestra comunidad se rebele por algo. Una mejor financiación de las transferencias, unas comunicaciones a la altura del siglo XXI, los fondos estructurales. Vamos, algo, el más mínimo gesto que intente subirnos a primera división autonómica y nos saque del ostracismo. De ese pensar en global de toda la vida, en lugar de defender lo nuestro. Pero no. Es ahora cuando asistimos atónitos a su rebelión particular. Un asunto que, por las formas, sinceramente, huele más a revanchismo político, a afán de protagonismo y a alevosía, que a mirar por los ciudadanos y luchar contra el enemigo común, la pandemia. Llevamos más de diez meses con la covid como única protagonista, de restricciones, de problemas... La paciencia humana tiene un límite y, desde luego, cuando los ánimos están por los suelos, lo peor que puede suceder es que se promuevan las divisiones, la incertidumbre, las dudas, la inseguridad... En resumen, contribuir a aumentar el hartazgo de los ciudadanos.

Castilla y León ha decidido adelantar el toque de queda a las ocho de la tarde. Y punto. Porque ellos lo dicen. Sin dialogo, sin informar a nadie. De espaldas al Gobierno, de espaldas a los alcaldes de la comunidad, de espaldas al ciudadano. Más allá del fondo de la decisión, si es idóneo o no adelantar el toque de queda, que eso lo tendrán que determinar los expertos, son las maneras y el orgullo y soberbia que se demuestra con ellas. Si está claro que eso llegará.  Me gustaría saber (desde luego que lo intuyo) qué hubieran dicho quienes dirigen el timón de nuestra autonomía, si esta misma decisión se hubiera tomado en Cataluña, o en el País Vasco. Voz en grito, seguro. Pero, no, ha sido Castilla y León.

La misma que cierra la actividad interior de empresas y se lo trasmite a sus propietarios a través de los medios de comunicación. Esa que promete ayudas a una ciudad como Aranda por un confinamiento injusto en el mes de agosto que nunca llegan, ni van a llegar. Eso sí, con la connivencia de nuestros munícipes, que más allá de decirlo de soslayo cinco meses después por videoconferencia, no hay más. Una autonomía que parece no tener en cuenta  que por mucho que nos metan a todos en casa, nada tendrá el efecto adecuado si nuestros vecinos no toman las mismas medidas. La Comunidad de Madrid y Castilla y León, por cierto, comparten colores políticos totalmente. Se alaban en la gestión de la crisis sanitaria mutuamente, pero actúan con medidas frontalmente contrarias. De las más permisivas a las más restrictivas, pero de fondo suenan aplausos mutuos. Política,.

Y todo esto, ante un Gobierno de la nación que parece un convidado de piedra, un mero espectador, que no toma el mando, mientras las cifras de contagios se disparan, los registros de muertos se incrementan. A mayores, las desigualdades entre zonas se multiplican por la disparidad de criterios Ni se inmutan,. Eso sí, los ciudadanos tenemos que ser adultos, tener responsabilidad individual, cargar con las irresponsabilidades ajenas y, además, autoconfinarnos inteligentemente. Y, ahora, a esperar al Tribunal Supremo y todo tan normal.