A la fuga...

Falta de infraestructuras, precariedad... Cuando un destino no es apetecible

02/02/2021 7:12 | SUSANA GUTIÉRREZ

“Solo había una doctora muy maja, que cubría Rural, Huerta y Roa. Llevaba diez años viniendo desde Valladolid. Si hubieran hecho la autovía… Ahora ni pediatra, ni autovía”. Reproduzco el mensaje de una amiga que trabaja en Sanidad Rural. Trascribo exactamente lo que me contestó cuando le pregunté sobre cómo afrontaban el problema de falta de pediatras. Por unas cosas y otras, he ido posponiendo el tema en este espacio, y creo que se merece ser protagonista. Realmente, la de esta amiga, que conoce muy bien como funciona la sanidad en la Ribera del Duero, no es una opinión aislada. Es un mensaje que planea desde hace mucho tiempo, centrado en los especialistas en general.

Hace algo más de un año,  el anterior concurso de traslados, ya dejó entrever que la pediatría en Atención Primaria, la rural, pero también la urbana, iba a pasar malos momentos. Y mal que no mejora, empeora... La realidad es que la mayor parte de los profesionales viajaban desde Valladolid y, no nos engañemos, la carencia de infraestructuras y de buenas comunicaciones, influye a la hora de buscar un destino en el que el coche y la carretera sean los compañeros diarios. Hablamos de pediatras, pero es extrapolable a muchos ámbitos. A lo que vamos, 86 municipios de la comarca se quedan sin pediatra, y a eso se une las carencias de profesionales en Urbano. Pocos y asumiendo las revisiones de las zonas sin cobertura de profesional, y haciendo que conseguir una cita sea una misión casi imposible.

A pesar de esta pequeña reflexión de la falta de infraestructuras, la pediatría vive un momento complicado por muchas más cosas. Castilla y león es la única región que tiene unificada la pediatría en Atención Primaria y Hospitalaria, que hace muy complicado que llegue alguien de fuera de la región. A mayores, no hay intención alguna por parte de la Junta de bonificar las plazas de difícil cobertura. El medio rural, solo en campaña electoral.

Hablando de un destino poco apetecible.  De aquí enlazo con la reflexión de un agente de la Policía Local, que tras seis años trabajando en Aranda, explica por qué, a su entender, la gente abandona su puesto en Aranda hacía un mejor destino. Solo 11 de las 40 plazas que se han cubierto en los últimos años se mantiene, y todavía hay algunos agentes que están pendiente de un cambio de destino. La precariedad laboral, según dice, es su explicación. La falta de efectivos hace que solo haya una patrulla por turno, que el trabajo se multiplique, sea imposible la conciliación de la vida personal e irrumpa el agotamiento físico y psiquico. A eso, se une que se cobra más en otros sitios.

Por ello, piden una policía moderna con los medios materiales y personales necesarios y suficientes. Algunos de los personales llegarán en breve. 16 agentes más en verano. Todo no son buenas noticias y es que no sé sabe durante cuánto tiempo permanecerán, viendo la fuga constante. En cuanto a los materiales, tardarán más, y eso nos lleva al famoso esqueleto fantasma de lo que iba a ser una comisaría. El mismito que se sacó en un proceso chapucero,  con prisas, y flashes electorales, para que  hoy se haya convertido en un despropósito.

Malas comunicaciones, precariedad, falta de buena gestión… Son solo algunos ejemplos que nos traen a la realidad, y que reflejan que la ciudad en la que vivimos, no es atractiva para otros.  Mientras, los gestores, mirándose el ombligo. Entre sueldos, intereses y afanes de protagonismo… Y, así, la vida pasa..