Recordar que Aranda estuvo amurallada

Un proyecto quiere señalizar su trazado y dar a conocer las puertas que formaban parte de ella

20/02/2021 7:44 | Begoña Cisneros

El casco antiguo de Aranda tiene forma circular porque las casas que formaban parte de la ciudad durante la Edad Media estaban situadas en el interior de una gran muralla de cerca de tres kilómetros que rodeaba y protegía a sus habitantes. Ahora quedan muy pocos vestigios de ello: en el Centro de Interpretación del Vino, en la calle Ronda o en la denominada Puerta Nueva. Pero la intención del Ayuntamiento es evitar que esta parte de la historia no quede relegada en el olvido.

Por ello, desde la Concejalía de Cultura se quiere sacar adelante un proyecto, que consistirá en la señalización del trazado de la antigua muralla. “Será con un impacto mínimo, pero queremos que esté presente al igual que sucede, por ejemplo con Toledo”, explica el responsable Emilio Berzosa.

A la señalización de este trazado perimetral se unirá el visibilizar los seis puntos donde se encontraban las puertas por las que se accedía a la ciudad. “Son lugares que todavía siguen siendo accesos al casco histórico”, recuerda el concejal, quien espera que el proyecto sirva para “recordarnos nuestra historia”, pero también para contar con un atractivo turístico con la creación de una ruta que se plasmará en un folleto explicativo.

Cara una de las zonas donde llegó a existir una puerta en época medieval contará con una placa de bronce de un metro cuadrado que se instalará en el suelo, en la que se ilustrará una recreación de cómo era esa puerta, además de alguna curiosidad sobre ella.

 

En Puerta Nueva, donde se abrió un pequeño postigo, quedan vestigios de la muralla de Aranda. / BC

 

A las seis puertas de la muralla, de las que conocemos su situación gracias al Plano de 1503, se unió años más tarde un pequeño postigo al que se llamó Puerta Nueva, justo al final de la calle Barrio Nuevo, para dar acceso a esa zona de la ciudad. Como anécdota, las excavaciones que se realizaron en un solar situado, donde se encontró una parte de lienzo de la muralla, sirvieron para descubrir una zona del subsuelo con gran presencia de nitratos, sulfitos y azufres que demuestran que esta parte era utilizada para la salida de las aguas sucias de Aranda.

En estos momentos se está trabajando en la recopilación de la documentación sobre el trazado en base al plano de Aranda y a trabajos como el realizado por José Antonio Cebas Hernando en su libro ‘Callejero comentado’. También se contará con la colaboración de historiadores como José Máximo López Vilaboa  o Jesús Peribáñez para la elaboración de los textos.