De buenos y malos

Recursos de personal que frenan mercadillos, cosas que solo pasan en ayuntamientos

30/03/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

El segundo mercadillo no va a llegar. De momento. El Barrio de Santa Catalina pedía desde hace años una cita de venta ambulante los domingos por la mañana. Querían reactivar la zona con un mercadillo diferente, con artesanía, antigüedades, flores, productos de la tierra… Algo bonito y distinto que supusiera un impulso para esa zona y que se convirtiera en un atractivo para visitar. Eso es lo que siempre han solicitado los comerciantes y los hosteleros del barrio. Por otra parte, los vendedores ambulantes con puestos de textil los sábados en la Plaza de la Hispanidad, también pedían un segundo mercadillo. Emplazado en esa zona, igualmente los domingos, pero para hacer doblete semanal, prácticamente con la misma oferta de productos. Mientras tanto, la concejala vendía públicamente un mercado muy estético, con puestecitos con lonas blancas estilo provenzal, mientras que, a la vez, se comprometía con los vendedores habituales para darles dos mañanas de mercado. Después de escuchar a las partes, siempre me pareció complicado encauzar un mercadillo a gusto de todos y que dejara un contento generalizado, ya que los conceptos nada tenían que ver.

Como será la cosa, que al final el mercadillo se ha dejado, de momento, en el aire, pero no por eso, sino por temas de personal. Eso sí, no tengo muy claro si se trata de una verdad verdadera o  una manera de buscar malos a quien culpar y así matar dos pájaros de un tiro. Por una parte, tener excusas para no hacer el mercadillo y, por otra, mandar el mensaje de que es por culpa de otros. En este caso, de los representantes de los trabajadores que han recurrido la Oferta Pública de Empleo del Ayuntamiento, en la que se sacaban más de un centenar de plazas laborales. Argumento: no se puede contratar un ‘placero’ para que vele para la organización del nuevo mercadillo por el recurso de UGT y entonces es imposible hacerlo.

Para situarnos, el sindicato pide en el juzgado que se tumbe la oferta de empleo y, lo más alucinante, es que ese movimiento ha sorprendido a los mandamases, a los políticos y técnicos, (no nos engañemos, no solo mandan los que se presentaron a las elecciones). A finales de año, escribía sobre esa oferta pública que anunciaba iba a convertirse “en un gran despropósito”. Venía con un previo despido de una letrada urbanista que llevaba 16 años trabajando en el Ayuntamiento, algo que había generado el temor y el miedo a la caza de brujas en casi un centenar de interinos. Algunos de ellos, con tres décadas de trabajo en el Consitorio, veían peligrar su trabajo por la nefasta política de personal a lo largo de toda la historia democrática. Me sorprende la sorpresa que ha generado el recurso. ¿No lo esperaban?

Urge la contratación del ‘placero’ (me horroriza esa palabra, pero así lo llaman), de los cuatro enterradores, de un técnico de deportes...  Argumentan que no se puede hacer porque el recurso bloquea. El recurso no bloquea, se puede seguir con la tramitación.  Eso sí, es arriesgado si no tienen todas consigo respecto a la legalidad de lo aprobado. Si lo tumba el juzgado, todo lo contratado en ese proceso no valdría. Pero si están tan seguros de que lo han hecho bien, para adelante. ¿Lo estarán? Como siempre, estamos en un bucle.

Y volviendo al principio, y retomando el segundo mercadillo, más bien su emplazamiento. El barrio de Santa Catalina está viviendo en las últimas semanas una gran presencia policial, que no ha pasado desapercibida. No toda la zona, concretamente, el tema se suscribe especialmente a las calles Hospicio y Pizarro. Desde Comisaría de Policía Nacional me afirman que es la nueva estrategia de seguridad para intentar frenar ciertas situaciones que se viven en estas calles, marcadas también por ciertas formas de vida y comportamientos en esas vías, vinculadas en muchos casos a otras culturas. Situaciones que han llegado a tal punto, según los responsables policiales, que no se puede ni se debe de permitir. Por ello, se ha determinado que la presencia continúa de patrullas en esas calles en todos los horarios es una buena fórmula para recuperar el barrio para la gente, y evitar situaciones que cada vez se repiten más. Que tome mayor protagonismo la otra parte, la del embellecimiento y el trabajo de puesta en valor, por ejemplo, en forma de murales.