Caminante no hay camino

Culpan a Filomena del mal estado de los caminos, pero el mantenimiento brilla por su ausencia

27/04/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Culpan a Filomena. No había excusa más socorrida, porque la de la covid no cuadraba. El estado de los caminos rurales de Aranda se queda falto de calificativos. Impracticables, encharcados… No aptos para caminantes, ahora que está tan de moda. La verdad es que parece simple buscar una explicación. Si las vías principales de la ciudad están como están… ¿Quién se va a acordar de los caminos? Mucho más discretos y que acumulan menos votos.

Parto de la base de que los caminos son los que son. Hay que allanarlos, compactarlos, mantenerlos practicables… No es necesario apostar por el asfaltado y las luces de neón, es campo. Desde luego, no hay que convertir caminos en carreteras a la carta, que eso ya lo hemos vivido; pero sí evitar que  parezca que uno se mueve por arenas movedizas o agujeros negros. Trasmito una opinión generalizada de aquellos caminantes con los que me cruzo a diario y que me piden que les tenga en ‘mis oraciones’. Las de La Otra Crónica.

Produce cierto sonrojo que se intente dar la vuelta a las cosas. De alguna maneara, se pretende transmitir que tras las consecuencias de Filomena, el Ayuntamiento tendrá que habilitar una partida para mejorar los caminos. Hay que habilitarla porque no la hay, ni la había el año pasado, ni el anterior… No la va a haber tampoco en los presupuestos que están pendientes de aprobar. Antes de Filomena ya se necesitaban trabajos de mejora y mantenimiento, ya había quejas y ciudadanos llamando a la puerta del Ayuntamiento. Los caminos no pertencen a Obras, son postestad de Medio Ambiente, y al concejal se le intuye contrariado con la sensación de que le han traspasado un auténtico 'marrón', y sin un duro, mejor dicho un euro, que invertir. Habrá que esperar a los remanentes, cuando lleguen, como pronto septiembre u octubre, siendo optimistas. ¡Esos diez millones de euros! Esa cantidad que tenemos porque no se ha gastado, en cosas como esta.

En los caminos, más allá de temas de competencia municipal, llama la atención las mascarillas tiradas, la suciedad e incluso la acumulación de enseres de desecho. Esos enseres a cuyos propietarios les hubiera costado casi menos trabajo transportarlos directamente al punto limpio o a una planta específica, que hasta el paraje natural que han decido contaminar. Esas escombreras generadas por los incívicos me llevan a enlazar con otra escombrera. Esa acumulación ilegal de residuos que se viene fraguando en las Eras de Santa Catalina, ante la pasividad del Ayuntamiento. Eran unos materiales de construcción, a los que se sumaron otros y con el tiempo el efecto llamada ha generado un auténtico vertedero. No hay argumento posible para no tomar medidas. Deber ser que no viven cerca, ni lo observan a diario, pero no me creo que no haya una fórmula para solucionarlo o ganas de buscarla. Desde luego parece una metáfora del funcionamiento municipal. El reflejo de las pequeñas cosas. Una escombrera en el caso urbano contra la que no se toman medidas, un termómetro en el centro que lleva años sin funcionar y es todo un hazmerreir. Metáforas.