Sector funerario: siguen en primera línea pero sin vacunar

Los trabajadores arandinos sienten que se les ha dejado en el olvido

26/05/2021 14:23 | Begoña Cisneros

Apenas son una decena de personas las que trabajan en el sector funerario en Aranda de Duero. Durante el tiempo de pandemia han prestado sus servicios en alrededor de un millar de fallecimientos en la comarca de los cuales más de un 25% han sido a causa del coronavirus. Se les ha considerado un sector esencial que ha trabajado, y lo sigue haciendo, en primera línea pero aún no están vacunados. La Junta ha estimado que no deben recibir su dosis hasta que no les corresponda por franja de edad y ellos se sienten por ello que “se nos ha dejado de lado”.

El anuncio de las vacunaciones llevó a la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (PANASEF) a dirigirse al gobierno de España para que se les tuviese en cuenta. En Castilla y León la petición llegó de la mano de la Asociación de Empresas de Servicios Funerarios de Valladolid (AVASEF). Pero no ha servido de nada. La administración autonómica emitió su respuesta diciendo que “el personal de las funerarias será vacunado cuando  le corresponda por grupo de edad”.

La decisión está sentando muy mal el sector, explica el gerente de Servicios Funerarios Arandinos Ángel Zanetti. En esta empresa de los 6 trabajadores que componen la plantilla sólo uno ha sido vacunado y lo ha sido por edad.

La medida tomada por la Junta de Castilla y León no es la misma que en otras comunidades. Cataluña ya lo ha hecho con el sector como también ocurre en Madrid. Pero nada se sabe, y todo apunta a que nada se sabrá del sector funerario castellano y leonés.

“Al final nosotros seguimos estando en contacto con el bicho”, explica Zanetti. Porque si del cuerpo de las personas que fallecen en el hospital se encargan los propios celadores de entregarlo con dos sudarios totalmente desinfectados no ocurre así cuando la muerte se produce en casa o en una residencia cuando esto ha ocurrido. “Ahí somos nosotros los encargados de prepararlo, y vamos con EPI, con doble guante, desinfectamos, cerramos y volvemos a desinfectar, pero ¿eso no es estar en primera línea? “, se pregunta.

A ello se une que estos trabajadores tienen que tratar con la familia de la persona fallecida que ha estado en contacto con ella hasta ese momento. “Estamos directamente expuestos porque tratamos con mucha gente, con la familia, en la iglesia, en el cementerio”, explica el responsable, que lamenta que se les haya dejado en el olvido.