Carteles y sensaciones

Los frentes se multiplican, mientras las soluciones se esquivan

01/06/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

De verdad que me he propuesto buscar un poco de luz a la oscuridad municipal. Escarbar hacia temas positivos. Lanzar en algún momento un mensaje que vislumbre algo de esperanza. Me resulta harto complicado, por no decir cuasi imposible. Ni el más optimista del mundo, ni el más pro-Gobieno, puede sacar una bocanada de aire fresco de lo que venimos viviendo en los últimos tiempos. Estamos inmersos en una especie de, entiéndase como giro metafórico, enajenación institucional. Un bucle en el que se hace más patente la frase aquello de que mal que no mejora, empeora. No hay nada que haga recular o recapacitar, a riesgo de que todo pueda llegar a explotar en las manos. Lo peor es que no será en las suyas, sino en las de todos.

La imagen de 70 trabajadores municipales con carteles en los que hablan de ‘Abuso’, ‘Miedo’, ‘Vapuleo’, ‘Fraude’, frente a quienes son sus jefes, refleja el nivel al que se ha llegado. Estos empleados ven persecuciones personales y cazas de brujas a la hora de sacar sus puestos a concurso oposición. Sensaciones que, a mi entender, trascienden más allá. Ahora son trabajadores municipales, pero hay ciudadanos de a pie, colectivos, asociaciones, medios de comunicación y empresas que, en algún momento a lo largo de los diez años de gestión, se han sentido reflejados con esas palabras.

Es más, se demuestra que la sucesión de tantos años en el poder termina llevando a una actuación que se asemeja más a la de una especie de cortijo que a la de una institución pública. Es mi percepción. Y, por lo que palpo, esa sensación está bastante generalizada a pie de calle. Siempre hay algunas excepciones, evidentemente, que todavía no han abandonado ese barco de loas. Cada vez menos y, en muchos casos, se supone que basadas en intereses o románticas ideologías (que en este caso no creo ni que existan). Y, no nos engañemos, tampoco hay alternativas reales.

Entre esos trabajadores municipales, capítulo a parte tienen los bomberos. Uno de los cuerpos más reivindicativos y que más trascienden, debido a que de su trabajo dependen vidas. A la falta de retén y el riesgo a la seguridad que supone, se contesta con un órdago de investigación, poniendo en duda la manera de proceder de los profesionales. Intentan trasladar, quienes nos gobiernan, sospechas peligrosas, intentado poner los conflictos enquistados por encima del interés general. Y eso tiene más capítulos de trasfondo: expedientes disciplinarios, infórmela psicosociales… 

Por terminar con un giro. Como me propuse al principio, dejaré un resquicio de positividad para seguir adelante. Esta semana se aprobarán los presupuestos. Cinco meses después, sí. Esperemos que vengan para cubrir parte de las necesidades que demanda tantos ciudadanos y empresas en unos momentos muy complicados en los que el Ayuntamiento debe dar la talla. Confiemos en que no sea demasiado confiar.