El paso del ecuador

A partir de ahora, las elecciones se irán acercando y la toma de posesión alejando.

15/06/2021 7:10 | SUSANA GUTIÉRREZ

Esta semana se cumplen los dos años de mandato municipal. Lo que se llama el paso del ecuador. A partir de ahora, las elecciones se irán acercando y la toma de posesión alejando. Y llegados a este momento, siempre parece obligado hacer balance y, a la vez, lectura de futuro. En breve, se comenzarán a mover las fichas del tablero, pensando ya en mayo de 2023. Parece muy lejano, pero está ahí, a la vuelta de la esquina.

En algunos aspectos da la sensación de que no ha pasado el tiempo. El 15 de junio de 2019, minutos antes de la toma de posesión y ante la sicosis de no tener los votos suficientes y verse sin el ansiado bastón, la alcaldesa firmaba en un papel a VOX su compromiso de delegarles las concejalías de Juventud y Cultura. Dos años después, todavía las están esperando. Puede que este paso del ecuador venga con unas concejalías debajo del brazo. Todo apunta a que se han cambiado las tornas. En realidad, ahora se habla de Personal (patata caliente donde las haya) y Medio Ambiente (marroncito también), para los concejales del partido verde. En estos dos años, la nefasta política de personal ya histórica en este Ayuntamiento, ha llegado a tocar fondo. Asumida por la propia alcaldesa, tiene un conflicto grave abierto con los bomberos y con un centenar de interinos. Los trabajadores hablan de rencillas personales y caza de brujas, en unas reivindicaciones que han sacado a la calle.

Las ganas de deshacerse de esa patata caliente, la relajación de la negativa de Ciudadanos marcada también por la situación de herida mortal que sufre a nivel nacional, y el auténtico desastre municipal, acercan cada vez más una restructuración de Gobierno. En ella, VOX espera sus delegaciones.Con concejalías o no para el partido verde, se dice que habrá restructuración sí o sí. En corrillos periodísticos críticos, hay momentos en los que ironizamos con la mejor restructuración posible. Unos papelitos con los nombres de las concejalías en una urna, y las manos ‘inocentes’ de los futuros responsables sacando qué departamento les toca en suerte. Total, parece imposible que el azar empeore el presente municipal.  Es triste, pero es real.

En Aranda, hasta para ejecutar una restructuración de Gobierno es necesario llegar a la agonía. Cuatro semanas pendientes de este asunto, en el que, sobre todo, desde el Partido Popular, se intenta desviar la culpa hacia otros. Porque Vox lo pide, porque Ciudadanos lo exige, porque ambos se negaron a dar los sueldos para desolación de los damnificados.  Y a todo esto, se olvidan de que, pasados dos años, las obras de la comisaría de Policía están en el mismo punto que entonces: paralizadas. Las obras del picón con un contrato rescindido por incumplimientos y un proceso judicial. El Barriles y La Huerta cerrados. La piscina cubierta a punto de echar el candado. El centro de acogida de animales ni está ni se le espera. Los museos clausurados. No sigo, aunque podría. Y ya de las promesas electorales, mejor ni hablamos. En cualquier caso, en ningún momento ha habido alternativa de Gobierno. La ruptura socialista, con la salida de dos tránsfugas, esfumó cualquier posibilidad. Esa crisis, en apenas diez meses, dejó la sensación de que la cabeza electoral no hubiera sido capaz de liderar un proyecto municipal.

En lo que se refiera al futuro más cercano, después de las reestructuraciones y el reparto de cartas, comenzará otra batalla. Parece pronto, pero no, es la hora… Los movimientos del tablero, para colocarse de cara a la siguiente carrera electoral. Ya en la línea de salida, el Partido Popular en la Ribera del Duero. Teme la llegada de nuevos aires en la presidencia provincial y la posible confluencia con Ciudadanos. Vientos hostiles desde la capital y más competencia si es que hay integración naranja. Muchos capítulos por escribir.