La Cultura del Verano

La relajación de restricciones, mejor acompañada de actividades que dinamicen

22/06/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

En el verano nos veremos las caras. El sábado llegará ese momento fuera mascarillas que probablemente sea el instante más simbólico, el que nos situará más cerca de la palabra libertad. O, por lo menos, nos evocará a sensaciones de tiempos mejores. Puede sonar demasiado optimista, pero creo que es una necesidad para todos.

Parece lógico que está flexibilidad en las restricciones, esa vuelta a algo similar a la normalidad se acompañe, por parte del Ayuntamiento, de la vuelta a algunas actividades. Ajustadas a la situación, a la nueva vida, pero que ayuden al despegue. Quizás este momento, ha pillado a traspiés como tantas cosas, pero la vida social y la reactivación económica tiene que pasar también por una apuesta por actividades que dinamicen el día a día. Citas culturales, musicales, infantiles, lúdicas, que guarden determinadas normas, evidentemente. No vale con la vuelta de los bares, las discotecas, el aumento del aforo de las tiendas, el retorno del turismo… Todos esto se tiene que acompañar con alternativas que den vida y generen.

Todavía se está a tiempo de hacer algo que salve el verano, culturalmente hablando (Incluso si el departamente entra en el bombo de la restructuración para cambio de responsable). De momento, ya sabemos que los viernes del estío estarán vacíos. No habrá Certamen de Bandas de Música. Un ciclo asentado, que hacía las delicias de un tipo de público que acudía a la plaza del trigo a disfrutar de cada concierto. De alguna manera, llenaba parte de música verano. Como todo, con sus defensores y sus detractores. El certamen se podría haber ajustado sin problema a la situación actual, incluso se podría haber reinventado (que no venía mal), si hubiera habido ganas. 15 meses después de que comenzara la pandemia, la excusa es que no ha habido tiempo suficiente, ni evidentemente voluntad política de querer apostar por seguir haciéndolo.

Tampoco va a haber un Verano Cultural como tal, se ha descartado esa posibilidad. Parece que se está trabajando en un concierto concreto, de cierto renombre. Evidentemente, bienvenido sea, pero se echa en falta una programación. Desde luego la cultura ha sido una de las grandes damnificadas en esta crisis sanitaria, en general. En particular, quizás también se ha aprovechado como excusa, porque no entra de las preferencias en las políticas del Ayuntamiento. Tampoco en la época pre-pandemia. 

En el tema de actividades, más allá del departamento de cultura, también da un poco de vértigo ver que se está presentando ya el programa de Ciudad Europea del Vino 2022. Sospecho que en una estrategia de centrar ahí el punto de atención. Digo vértigo, porque para 2022 queda todavía medio año. Vacío y en blanco. Todo se fía para el próximo año para ver si a la tercera va la vencida.

Se prometieron, en varias ocasiones, unos premios Envero ajustados a las circunstancias. Después, el silencio y, ahora, que habrá que esperar hasta el próximo año. Otra vez suculentos remanentes. Esperemos que entre ellos no estén los ArandaBonos. Hacía semanas que no ponía esa palabra en la crónica, ya la echaba de menos. Ya estamos en esa duda de si llegarán antes los bonos o la inmunización de grupo. Se abren las quinielas.