Barato o caro

1,4 millones al año con el reto de tener unas zonas verdes decentes

20/07/2021 7:10 | SUSANA GUTIÉRREZ

Qué es caro y qué es barato. He ahí la cuestión. Es una respuesta en la que claramente intervienen las percepciones subjetivas. Es así. 80.000 son muchos euros para teñir el río de rojo en opinión de los ciudadanos, pero no del equipo de gobierno.  El mismo argumento sirve con los 220.000 euros para una vuelta ciclista minoritaria y desconocida a la Ribera del Duero. Las subvenciones a colectivos son mucho o poco, dependiendo de si se es aficionado o no, al fútbol, al balonmano, a la cultura, a la música… O los 300.000 euros al año que cuestan las dos guarderías municipales a las arcas de todos. Esa cantidad es un gasto normal o excesivo dependiendo de si se es parte afectada o no.

Más allá de las opiniones y apreciaciones, sí hay un aspecto determinante. Cuando se paga una gran cantidad, pero no cumple las más mínimas expectativas. Eso siempre es caro, muy caro. El pasado viernes, en el pleno municipal se aprobaba la nueva adjudicación del contrato de parques y jardines del Ayuntamiento. Supondrá la friolera de 1,4 millones de euros al año, para que la empresa responsable mantenga con un aspecto digno y cuidado las zonas verdes arandinas. Algo que no se ha conseguido en los últimos lustros, parece ya una rutina. Solo hay que echar un vistazo. Se cambia de empresa, se sube casi 400.000 euros el precio anual. Será despilfarro o ganga. Eso lo determinarán los resultados que se palpen sobre el terreno. Zonas secas, zonas asalvajadas, arboles abandonados. Esa es la realidad actual. Hay decenas de fotos denuncia en redes sociales como prueba gráfica.

En este caso, además, el que paga, no debe de eximirse de responsabilidades. Lo lógico es que quien contrata también se asegure de que se está haciendo hasta el último trabajo facturado en los 1,4 millones que salen de los bolsillos de todos. Labores que, está demostrado, ha incumplido la empresa que estaba hasta ahora al frente. No contaba con el mínimo de 28 trabajadores que marca el pliego. Le costó 30.000 euros de multa. Probablemente, les salió rentable.  Y queda la sombra de si solo incumplieron ese aspecto, o es el único en el que se les ha podido pillar.

Más allá de estas labores y contratos, estas zonas tienen más asignaturas pendientes. Los parques y jardines, además del cuidado y mantenimiento, hay que darles vida. Seguramente, Aranda sea una de las ciudades con más posibilidades en ese sentido y también de las más desaprovechada. El quiosco de El Barriles cerrado y con un chiringuito obsoleto. El parque de la Huerta, con un bar clausurado, durmiendo desde hace cuatro años. Puede sonar demasiado pretencioso porque los dos que tenemos están olvidados, pero no estaría de más apostar también por impulsar algo en el parque General Gutiérrez o en el parque de la Huerta o en esa playa fluvial que nos dicen que van a poner en marcha. Bares y quioscos y también zonas de juegos acordes a una ciudad como Aranda. Luego nos quejamos de los balones, patinetes, bicis en las plazas céntricas. Quejas razonables, pero ante las que no hay alternativas. Como en tantas cosas.