Agosto

Cualquier excusa es buena para un mes cuasi inhábil

10/08/2021 7:12 | SUSANA GUTIÉRREZ

Nunca me he acostumbrado a la famosa excusa del mes de agosto. No se mueve nada municipalmente hablando porque estamos en agosto, no hay temas porque estamos en agosto, cómo quieres que haya información si estamos en agosto. Pues nada, que cierren los chiringuitos institucionales y todos de vacaciones. Porque hasta donde  sé, el año tiene doce meses y los descansos se reparten, siempre hay alguien cuidando del fuerte, se supone.

Aunque, si nos pusiéramos a rizar el rizo y a tirar de antiguas crónicas, cualquiera podría pensar que vivimos en un eterno mes de agosto. Con abrigo y con bufanda, pero con la misma filosofía-excusa de ese mes casi inhábil. Llevo tantos agostos escuchando lo mismo, que muchas veces hasta antes de preguntar ya me sé la respuesta. Hubo una época que la cultura era la salvación agostera… Ahora, ni tan siquiera eso… Menos mal que siempre nos quedan los pueblos, que se están volcando para dar cultura en tiempos de pandemia.

Pues bien, ya lo sabemos, hasta septiembre o después de fiestas todos parados.  Y con eso nos plantaremos con un tiempo menor de cuatro meses para invertir más de 10 millones de euros entre prepuestos y remanentes. Y una piscina cubierta cerrada, una comisaría en esqueleto, un picón en stand by, los museos cerrados, las calles como el Oeste Americano y los caminos cual suelo lunar… Tantos temas agolpados que se torna imposible pensar que la Administración tiene tiempo vital para resolverlos antes del 31 de diciembre. Quizás eso también nos dé una idea de lo que es más prioritario y menos para nuestros regidores. Calles o río.  Hago este repaso rápido como trabajo fin de curso 2020-2021. Las temporadas periodísticas, van como los cursos escolares.

En cualquier caso, no voy a terminar estas líneas sin referirme a Sonorama. Creo que en más de una crónica he expresado mi opinión sobre el festival, y esa opinión sigue siendo la misma. No quería quedar como repetitiva, pero tampoco dar la sensación de que quiero escurrir el bulto. No es mi estilo. Estaré en el festival, tengo que trabajar. Aunque estaría allí igualmente en el caso de ir como una simple espectadora, como estuve en el año 1998, incluso antes de estudiar periodismo, en la antigua plaza de toros, cuando no éramos ni 300 personas.

Más allá de que haya personas a quienes les guste más o menos el festival, con o sin pandemia; el evento cumple de largo todas y cada una de las normas de seguridad marcadas por las autoridades. Como las cumplen los partidos de balonmano, como las cumplen los partidos de futbol que en breve aunarán al 40% del aforo, como lo cumplen las fiestas de diversos pueblos que celebrarán el fin de semana, o las tardes de toros, o las celebraciones religiosas… Algunos de esos eventos nos gustan más y otros menos, pero todo lo que tiene autorización pública cumple la normativa.

Ha pasado casi un año y medio desde que se desatara la pandemia y es hora de que asumamos nuestra responsabilidad personal si queremos seguir adelante.  Como asistentes a festivales, como invitados a bodas y comuniones, como anfitriones de cenas o participantes en comidas familiares. Como ciudadanos.  Seamos responsables y asumamos nuestra parte de culpa… Nos leemos en septiembre…