El año más extraño del Sonorama

Se cierra la edición 2021 en la que el esfuerzo de la organización se ha multiplicado

15/08/2021 12:46 | Begoña Cisneros

Con los conciertos de Varry Brava y Jack Bisonte finalizaba anoche el festival Sonorama Ribera que durante tres jornadas ha acercado a Aranda de Duero propuestas musicales de calado nacional. Todo ello en un formato mucho más reducido tanto en actuaciones como en espectadores que otros años, apenas 5.000, pero que ha logrado sacar adelante una edición que ha sabido conjugar la cultura con disfrutarla sentados y con mascarilla.

Ha sido un reto complicado. Velar por la seguridad y por el cumplimiento de las normas impuestas por la Junta de Castilla y León ha supuesto un esfuerzo para la organización, que día a día ha ido mejorando su organización para ello. A pesar de todo, las críticas también han llegado en forma de vídeos, mínimos, que en unos pocos segundos dejaban entrever que la seguridad no se estaba cumpliendo con personas de pie, bailando y sin mascarilla. Lo que no mostraban esos vídeos es que esos casos, que los ha habido de forma aislada, eran solventados de forma rápida por el personal de seguridad. Pero la tónica general ha sido de un público que ha cumplido en todo momento apostando por una Cultura segura.

 

Vetusta Morla, el más esperado

Fue quizás el concierto de Vetusta Morla el más esperado por ese público, para ver el regreso de una banda que durante un lustro no volvía al Sonorama. No lo dejó insatisfecho. Comenzando con el tema ‘Los días raros’ dio paso a un programa con 17 canciones donde como colofón contó con los burgaleses Diego Galaz y Jorge Arribas de Fetén, Fetén  para interpretar el vals ’23 de junio’ y ‘Finisterre’.

Pero antes el escenario vio pasar, desde las 18:30 horas, a Comandante Twin, Ginegras, La la Love You y La Habitación Roja llenando la calurosa tarde y noche de música.

 

 

 

Brindis por los que ya no están

Fue el director del Festival, Javier Ajenjo, el que se subía al escenario antes de la actuación de Vetusta Morla para realizar un brindis muy especial, “por los que ya no están”.

Dejando constancia de que 2021 ha sido “el año más extraño” para Sonorama, mostraba su valoración positiva por haber apostado por su celebración, teniendo en cuenta el sobretrabajo que ha supuesto. “ Estoy feliz porque he conocido a una persona que me ha dicho: llevo sentada toda mi vida y nunca he dejado de bailar", manifestaba.

 

Compromiso con el Directo

También los promotores del festival han vuelto a dejar constancia del compromiso que mantienen con los ciudadanos de este municipio y su comarca. Así, de una forma directa, han utilizado los micrófonos para defender una de sus demandas más legendarias: la reapertura y potenciación del Ferrocarril Madrid-Aranda-Burgos, al mismo tiempo que algunas de las formaciones más punteras del panorama musical han apoyado la línea durante sus actuaciones.

De esta manera Art de Troya continúa persiguiendo su objetivo como es el de la lucha por la despoblación y la apuesta porque el mundo rural deje de ser esa España Vaciada. Y lo hace apoyando las comunicaciones en el medio rural y la España Vaciada, entendiendo el transporte como motor de la cultura, el turismo, la economía y el desarrollo.

 

 La edición más accesible y diversa

Destaca en la edición de 2021 la alianza que Art de Troya con la Fundación Music for All, referente a nivel estatal en la lucha por la inclusión y accesibilidad de personas con diferentes tipos de discapacidad física, sensorial y cognitiva en espacios de música en directo, para hacer su edición más accesible y diversa.

Así, se han celebrado conciertos accesibles para personas con discapacidad auditiva, las personas con distintas capacidades han podido adquirir abonos y entradas de día a través del mail habilitado en la web de Sonorama Ribera en su apartado Accesibilidad y Diversidad, y el recinto ha permitido la libre deambulación de los asistentes con discapacidad mediante la instalación de balizas de guiado, accesos accesibles y parking para personas con movilidad reducida, cartelería adaptada a diferentes tipos de discapacidad, zona de uso preferente, acomodadores, programa en braille, subtitulación y puesta a disposición de las letras de los temas de cada concierto accesible, además de una carpa en la que los asistentes que lo solicitaban han hecho uso del préstamo de mochilas vibradoras, collares de inducción, receptores FM para la audiodescripción de los conciertos accesibles e información ofrecida por personal de la Fundación en lengua de signos española.

Para los próximos años, está planeado que el número de conciertos accesibles, medidas de accesibilidad y tipos de discapacidad cuyas específicas necesidades estén contempladas crezca de forma exponencial, al igual que poder ofrecer servicios paralelos como un espacio sensorialmente amable, haciendo de Sonorama Ribera una de las experiencias más diversas, accesibles e inclusivas de la península.

 

 

 

Imágenes: Alberto Calvo y Sonorama Ribera