Prado Vargas, una carnicería neandertal de hace 46.000 años

La excavación de un nuevo sector permite recuperar restos que ahonda en la hipótesis de que los neandertales organizaban el espacio según las actividades

20/08/2021 13:23 | DR

Acaba de finalizar una nueva campaña de excavación en la Cueva de Prado Vargas en el norte de Burgos. Este yacimiento situado en la localidad de Cornejo (Merindad de Sotoscueva) forma parte del BIC y del Monumento Natural de Ojo Guareña. El equipo codirigido por Marta Navazo Ruiz (Profesora Titular de Prehistoria de la Universidad de Burgos), Alfonso Benito Calvo (Investigador del Centro Nacional en Evolución Humana) y Rodrigo Alonso Alcalde (Responsable de Didáctica y Dinamización del Museo de la Evolución Humana y profesor Asociado de Prehistoria en la UBU) estuvo formado por 12 estudiantes de la Universidad de Burgos y de la Universidad de Zaragoza.

En 2019 en este yacimiento, se descubrió un molar de leche perteneciente a un individuo de 8 años de la especie Homo neanderthalensis. Este diente, conocido con el nombre de Vera, es el resto humano más antiguo descubierto hasta la fecha en la zona de las Merindades, en el norte de la provincia de Burgos.

Durante la campaña de excavación de este mes de agosto los trabajos se han centrado en una zona nueva de la cueva denominada “sector hornacina”. En total se han excavado 22 metros cuadrados pertenecientes al nivel 4. Este nivel tiene una cronología de 46.000 años y durante este verano se han recuperado más de 2.000 restos, predominando los fósiles de animales sobre las herramientas de piedra y los fragmentos de carbones.

Los animales más representativos en este sector han sido los ciervos (Cervus elaphus) y jabalíes (Sus scrofa), seguidos de caballos (Equus ferus), rebecos, (Rupicapra rupicabra) y corzos (Capreolus capreolus). Los huesos aparecen fragmentados destacando los pertenecientes a las extremidades y en menor medida costillas, dientes y otros restos del esqueleto craneal.

Destaca el hallazgo de un par de astas y cuatro candiles de ciervo, así como la presencia de varias falanges completas. A diferencia de otros lugares de la cueva excavados previamente, los fragmentos del sector hornacina presentan un mayor tamaño. 

Por lo que se refiere a las herramientas líticas la mayor parte de ellas son de sílex, seguidas de metavulcanitas y arenisca. Entre ellas se han descubierto percutores, perforadores, varias puntas, lascas con un tamaño medio de 5 cm, así como toda una serie de núcleos levallois y otros tantos discoides. Los percutores son cantos rodados de río que fueron introducidos a la cavidad por los neandertales. Estos cantos son herramientas polifuncionales que les sirvieron tanto para ser utilizados como martillos en la  fabricación de herramientas, como para romper los huesos largos y  de esta manera poder consumir la médula del interior de los mismos.

La concentración de más de veinte percutores en este área concreta de la cueva, así como el tamaño de los huesos y el estudio preliminar de las marcas de corte de los mismos, permite plantear la hipótesis que el sector hornacina fue utilizado por los neandertales de Prado Vargas para desarticular y trocear los restos de animales. De esta forma los neandertales utilizaron esta zona de la cueva para preparar los alimentos que con posterioridad fueron consumidos en otros lugares de la cavidad. 

La localización de este espacio dedicado al procesado cárnico en este sector del yacimiento, evidencia el uso diferencial que los neandertales dieron a cada una de las áreas de la cueva. De esta manera tenemos como estos grupos humanos usaron unas zonas de la cavidad, entre otras cosas, para fabricar las herramientas, otra para trocear los animales cazados y varios espacios diferentes para consumir estos restos troceados previamente en el sector hornacina.