Los alumnos del Santa María podrían derivarse al ICEDE durante el primer trimestre de curso

Las obras en el centro obligan a hacer el traslado

27/08/2021 14:07 | Begoña Cisneros

El inicio de las obras en dos de los edificios del colegio público Santa María, coincidente con el comienzo del curso, hace inviable que los alumnos afectados puedan regresar a las aulas de su centro en septiembre. La aprobación de los presupuestos municipales de forma definitiva en el mes de  julio y la obligatoriedad para cumplir unos plazos con la Junta de Castilla y León, que financia con fondos europeos 391.000 euros de los 560.000 de la inversión, ha llevado a que los trabajos no pudieran licitarse hasta finales de julio y que tengan que comenzar coincidiendo con el inicio del curso.

Por tanto, ahora se trata de buscar un lugar para que cerca de 400 niños y niñas del colegio y sus profesores puedan llevar a cabo sus clases, asegura la concejala de Educación Cristina Valderas, “hasta después de las vacaciones de Navidad”.

Son 17 aulas las que se necesitan, teniendo en cuenta los protocolos que marcan las medidas de seguridad frente al coronavirus. Y aunque en un principio se barajó el reparto de las aulas entre el centro cívico Virgen Viñas y el edificio de las Francesas, teniendo en cuenta que ambos inmuebles cuentan con cocina y comedor, las miras están puestas ahora en el centro privado ICEDE. La razón: se conseguiría minimizar el trastorno de distancia para los estudiantes y sus familias y facilitar la labor de los profesores evitar traslados continuos para atender a sus alumnos, que cuentan con clases diversificadas.

Los técnicos de la Dirección provincial de Educación y arquitecto de la Junta estuvieron ayer jueves junto con la concejala de Educación visitando las dos instalaciones municipales (Virgen Viñas y Francesas) para valorar la posibilidad de repartir al alumnado. Incluso se visitó el centro Intergeneracional de La Estación. “Pero allí es inviable porque tenemos una ocupación importante”, apunta Cristina Valderas.

La opción del ICEDE minimizaría el traslado de los alumnos, que se había previsto hacer con el servicio municipal de transporte en el caso de los que fueran al centro cívico situado en el barrio de Santa Catalina. Y a pesar de que todo apunta a que el lugar final para empezar las clases es el ICEDE, lo cierto es que aún queda por resolver los trámites administrativos. “El ICEDE tendría todas las aulas necesarias y podríamos disponer de ellas, pero se está viendo qué  tipo de cesión se puede hacer y realizar los trámites administrativos necesarios”, comenta la edil.

 

Malestar por parte de los padres

Mientras tanto, las familias han mostrado su malestar por lo que ocurre. No entienden que habiendo estado durante casi tres meses el colegio cerrado al horario lectivo no se haya previsto realizar las obras en ese tiempo.

David Blasco es el presidente del AMPA y niega que hasta el momento se les haya comunicado nada. “Sabiendo que la obra la tenían que hacer, que ya estaba aprobada a principios de año,  yo no sé porqué esperan a finales de julio para sacarlo a concurso cuando saben que no va a haber tiempo”, explica Blasco.

Y son muchas las dudas que surgen ante esta situación. No saben, a pocos días antes de comenzar el curso, si funcionará el servicio de madrugadores o si se podrán realizar las actividades extraescolares en las que ya se está trabajando.

“No dejamos de recibir llamadas y mensajes de los padres y no tenemos ni idea sobre qué decirles, nadie nos ha comunicado nada”, se lamenta el presidente.

Por su parte, la concejala de Educación asegura que la semana que viene tendrá una reunión con los padres y recuerda que es importante realizar estos arreglos en el centro “y tenemos que apostar por hacerlos”.

 

Arreglos

Se trata de dos edificios, uno cuenta con una única planta y otro de Educación Primaria que tiene dos plantas. Este último fue construido en 1980 y el otro en 1984. La falta de aislamiento de las fachadas, la carpintería deficiente, los grandes puentes térmicos, la falta de aislamiento de suelos y de la cubierta hacen necesario adecuarlos con el principal objetivo de reducir el consumo de energía sobre todo en calefacción. Se prevé que el ahorro anual sea, una vez realizadas las mejoras, de un 62,6% al año, algo que lleva a un consumo de emisiones de C02 cuantificado en un 62,4%.

Así, se realizará una actuación en las fachadas implementando un sistema de aislamiento, y en los suelos con un sistema de aislamiento de poliuretano. Se sustituirá  las ventanas metálicas por otras de PVC con persianas de aluminio, como también las puertas.

 

Imagen: @Abel Martín