El vino contra los cerdos

Bodegas ribereñas luchan contra la instalación de granjas porcinas

11/09/2021 7:56 | Begoña Cisneros

La construcción de una granja de cerdos que se está realizando en San Juan del Monte y el proceso iniciado para instalar otra en La Aguilera ha llevado a un grupo de bodegas de la Ribera del Duero burgalesa a levantar la voz contra la proliferación de lo que consideran una amenaza a la salud medioambiental y al futuro del vino, un sector muy importante en la zona.

El Lagar de Isilla, Ferratus, Pradorey, Dominio de Cair, Dominio de Águila y Hacienda Solano han unido sus esfuerzos constituyendo una plataforma que intenta dar visibilidad a lo que consideran un grave problema, con la llegada de granjas que no benefician, aseguran, ni al desarrollo económico ni a la lucha contra la despoblación.

El proyecto de La Aguilera se presentó para menos de 2.000 cerdos, por lo que no requería de licencia medioambiental, el permiso de obra. Pero aún antes de recibirla “ya había pedido una ampliación hasta los 2.500 gochos”, recuerdan. Por el momento, la licencia municipal está a expensas de contar con un informe favorable de la Confederación Hidrográfica del Duero que acredite el abastecimiento de agua necesario para su funcionamiento.

Por su parte, las obras de la granja de San Juan del Monte ya se han iniciado, también para menos de 2.000 animales, con el permiso municipal. Pero las bodegas afectadas han presentado un recurso para frenar su implantación denunciando la falta de información por parte del Consistorio de San Juan del Monte al no haber avisado a las fincas colindantes del proyecto.

 

Mucha preocupación

Los bodegueros ven con preocupación la proliferación de las granjas porcinas industriales que se ha multiplicado en los últimos años. Los últimos datos de 2020 indicaban que el crecimiento en la Ribera del Duero burgalesa, en un solo año, había sido de 14.500 cerdos. Así, esta zona cuenta con más de 100.000 cerdos para cría y engorde.

Los bodegueros califican la situación de “muy peligrosa” al conocer que en otros lugares se están dando “graves problemas medioambientales derivados de estas macroexplotaciones”.  Recuerdan que en Cataluña cuentan con el 70% de sus acuíferos contaminados, que en varias zonas de Aragón no se puede consumir agua del grifo, que en Castilla la Mancha se ha perdido población en los municipios que cuentan con estas instalaciones y que “en los últimos días se ha demostrado que en el Mar Menor la problemática de esta laguna salada está estrechamente ligada a la contaminación por nitratos asociada a los purines de los cerdos”.

Y es que mientras que las bodegas, señalan, “tienden a minimizar, con gran esfuerzo, el impacto medioambiental de sus viñedos”,  ven preocupados como las granjas industriales tienen a su favor una legislación muy laxa que les permite instalarse en construcciones de hasta 2.000 cerdos sin necesidad de un Estudio de Impacto Ambiental.

“Lo deseable que haya un cambio y que tengan que cumplir más requisitos, Europa ha pegado un toque a España por el uso en exceso de nitratos y lo normal es que cuando haces una actuación en suelo rústico para poner en marcha una actividad se tenga en cuenta que no dañe o añada valor, pero si encima resta no es razonable”, apunta  Fernando Rodríguez de Rivera Cremades, director general de Pradorey.

Añade que si algo destaca en la Denominación de Origen Ribera del Duero es la calidad de la uva y que “la salud del entorno, la calidad del agua y de la tierra, los olores y el paisaje son parte indispensable para crear uno de los mejores vinos del mundo”. La contaminación medioambiental de los acuíferos provocaría un daño a sus viñedos, y se sienten alarmados por el impacto que estas construcciones podrían tener en el mercado internacional y en el enoturismo, en una zona que durante 2019 fue la segunda ruta del vino más visitada de España.