Inadaptados…

La normativa urbanística lleva obsoleta 20 años y afecta a instalaciones como la piscina cubierta

28/09/2021 7:16 | SUSANA GUTIÉRREZ

Hay temas que para el ciudadano de a pie terminan acabando en el olvido. Por aburrimiento. Agotamiento. O porque el orden de prioridades tiene unos rangos, que hasta que no afecta de lleno un asunto, parece que toca de refilón. Hablo del nuevo Plan General de Ordenación Urbana o, más bien, la adaptación de ese documento a las normas actuales. Lleva obsoleto la friolera de dos décadas. Sí, veinte años. Esta es la cuarta intentona Bis (por no decir la quinta). El  trabajo actual se empezó en 2013, se tuvo que echar atrás hace algo más de un año por defectos de forma, se volvió a poner en marcha y… hasta ahora.

Momento en el que solo está aprobado inicialmente, y ya hace meses entramos en el bucle del: “Casi ya está”, “Al mes que viene irá a pleno”, “El equipo redactor ya ha terminado el trabajo”, “Ya queda menos para que esté listo”. Esas son la palabras de siempre. Las que llevamos escuchando desde 2002, cuando se planteaba la primera intentona. Aquella, realizada por los técnicos de entonces, quedó en nada. Llegó otra contratada a una consultora privada, que tampoco triunfó. Se volvió a la versión interna, con otros técnicos, y la tumbó la Junta porque se recalificaban sectores que, según la Administración Regional, no prodecían. En marzo de 2013 se adjudicó el trabajo actual, que ahora llega a su versión Bis, pendiente de aprobación provisional por parte del Ayuntamiento y definitiva por parte de la Junta. Vamos, que mejor no entramos en plazos. Es perder el tiempo.

Parecía que este tema estaba hibernando (más allá del invierno, aquí en todas las estaciones), hasta que se ha puesto sobre la mesa, de nuevo, que nuestra querencia por ser unos inadaptados urbanísticamente hablando provoca que, ahora, no se pueda optar por una remodelación más ambiciosa de la piscina municipal cubierta. Esa instalación que sus usuarios, con toda lógica, no llegan a entender porqué esta cerrada, si en el interior no se está haciendo ninguna obra. Al igual que ha estado funcionando hasta junio, podría utilizarse hasta que entren las maquinas.

Pues bien, en el proyecto que va a definir el proyecto de obras que hay que hacer, se presentaron varias opciones. Sin duda, la más interesante, se ha tenido que desechar. Uno de los aspectos fundamentales que necesita la obra, consiste en sacar del sótano esos vestuarios que tantos dolores de cabeza han dado desde el minuto 1. Para hacer unas instalaciones más amplias y añadiendo dos nuevos vestuarios para personas discapacitadas y para niños, se proponía ganar terreno en una zona que es propiedad municipal. Eso pasaría por tener en vigor el nuevo PGOU, con el actual planeamiento está descartado. Visto lo visto, y las dos décadas que llevamos esperando, se descarta la posibilidad de esperar a ese momento, si es que llega. Conclusión, no queda otra que optar la vía menos ambiciosa. Subir los vestuarios a pie de calle, pero con bastante menos espacio, comodidades y versiones.

Es solo un ejemplo de lo que supone no tener adaptado el ordenamiento urbanístico. En cualquier caso, no se pone fecha al PGOU, pero tampoco al comienzo de las obras de la piscina. Ese arranque de los trabajos incluido en las cifras de remanentes, que esperemos se puedan ejecutar. Por cierto, que hablando de remanentes y de presupuestos, y esos más de diez millones de inversiones en global, no se detectan muchos movimientos en ese aspecto. Ya surgen quinielas de que porcentaje de ellos podrán salir adelante. ¿El 30?, ¿ 40? , ¿50? Más parece imposible. Menos, un escándalo. Sacaremos la calculadora el 31 de diciembre.