"Soy consciente de que hoy en día es muy difícil vivir de las artes"

Hablamos con la joven artista Luna Domingo que acaba de inaugurar en Madrid su primera exposición en solitario

03/10/2021 8:02 | Begoña Cisneros

La joven Luna Domingo de Pedro-Juan inauguraba ayer en Madrid su primera exposición en solitario. Esta artista arandina de 26 años logra vencer su miedo a mostrar su trabajo en público por la puerta grande, en la sala Nave 73 de la capital española, que se podrá visitar hasta el 14 de noviembre. Con ella queremos hablar de esta experiencia, su futuro y sus pasiones. Y lo hacemos como le gusta a ella, caminando…

-‘Trayectos orgánicos’ es el nombre de la exposición, ¿a qué se debe?

-Se trata de un proyecto en el que llevo trabajando desde que terminé la carrera que habla de la importancia de caminar como una apertura al mundo, que junto a la naturaleza forman el eje. Recoge mis reflexiones y parte de la obra gráfica que he ido construyendo a través de la interacción que tenemos con nuestro entorno.

-Expones dos tipos de obras: una serie de acuarelas y otra de dibujos que no podría definir…

-Las acuarelas están hechas en el campo. Cada vez que voy o hago algún tipo de rutas me llevo mis acuarelas, un botecito de agua, los pinceles y papel, y pinto. No hago un dibujo fiel de la realidad, pero la naturaleza es la que me inspira a realizar ese dibujo. Los otros dibujos están realizados con una máquina que he inventado y que también me llevo cada vez que salgo.

-Eso tienes que explicárnoslo…

- El hecho de desplazarnos utilizando nuestro cuerpo me parece muy importante y empecé a pensar en esa idea, quería resaltar de alguna manera algo que hacemos sin ser plenamente conscientes y reflejar ese movimiento. Vi referentes de gente que hacía trayectos caminando y lo representaba cartográficamente, muchos hacían mapas que indicaban hacia donde iban y vi que esos mapas eran otra manera de expresar arte. Yo quería no sólo traducir a arte mis pasos sino también mis sensaciones, y pasar de algo no tangible a algo que se pudiera ver. Y lo que hice fue coger una caja de cartón, poner dentro un papel y un boli en forma de péndulo. Cerré la caja, me fui a clase andando y cuando llegué la abrí y descubrí que mi movimiento se había traducido a dos dimensiones y se había hecho visible. A partir de ahí lo seguí haciendo y cada vez salía un dibujo diferente, porque había hecho un recorrido más largo, porque había llevado la caja en distinta posición… Esos dibujos también forman parte de este proyecto que expongo.

-Y mejoraste la máquina…

-Pensé que tenía que diseñar una caja que la pudiera llevar cualquier persona, que con unos planos la pudiera montar, y ahí comencé un desarrollo de diseño de la caja y de los componentes. Hice un soporte en 3D para poder poner cualquier tipo de lápiz o de boli sin importar el tamaño. En realidad es muy sencilla. En la exposición se pueden ver estos dos ejercicios que hago cuando voy a la naturaleza o camino. Son muy distintos, uno es ciego porque la caja hasta que no terminas el camino no la puedes abrir  y no descubres qué dibujo se ha hecho y el otro es un dibujo realizado casi totalmente consciente con trazos dirigidos que representan lo que estoy viendo.

 

“Cogí una caja de cartón, puse un papel y un boli en forma de péndulo y la cerré. Me fui a clase andando y cuando la abrí y descubrí que mi movimiento se había traducido a dos dimensiones y se había hecho visible”

 

-¿Ha sido fácil conseguir un sitio donde exponer?

-El año pasado vine a Nave 73 a ver una obra de teatro, ya que es un espacio que aúna el teatro con las exposiciones, y pensé que quería intentar exponer aquí. Les presenté el proyecto y me dijeron que había posibilidades porque además un artista se les había caído, aunque fue muy triste cuando me dijeron más tarde que no porque habían elegido a otra persona. Mi sorpresa fue cuando hace un mes me dijeron que querían contar conmigo para exponer y que querían que abriese yo la temporada. Me hizo una ilusión que no me lo creía porque nunca he expuesto sola.

-Y personalmente, ¿ha sido fácil dar ese paso?

-Para mí, psicológicamente, ha sido difícil. Porque cuando sales de la carrera hay mucho miedo a la crítica, a todo lo que sea enseñar algo de ti y yo he tardado muchísimo, siempre he tenido mucho miedo a que me juzguen. Me han enseñado mucho a pensar en todas las ideas y es muy difícil salir de ahí. Por otro lado hay un pensamiento de querer hacer cosas, de que nunca va a estar perfecto y que hay que hacer por avanzar.

-¿Qué impresiones sacas tras la inauguración que acaba de hacerse?

- Ha estado muy bien porque he estado acompañada de mis amigos de mi familia y en ese sentido he estado muy tranquila. Espero que guste mucho a las personas que vendrán a visitarla.

 

 

-Estudiaste Bachillerato de Artes en el Vela Zanetti y al finalizar te decantaste por Bellas Artes, pero también has incluido en tu formación el sonido, ¿no?

-Sí, la música siempre me ha acompañado y antes de terminar Bellas Artes decidí que quería estudiar lo que había detrás del sonido. Al acabar hice un grado superior de Técnico de Sonido, después vino la pandemia, y aproveché la cuarentena para prepararme para los exámenes de acceso del Instituto Nacional de las Artes Escénicas para estudiar un curso de sonido especializado en conciertos y teatro. Sólo había 12 plazas para toda España pero conseguí entrar y estoy súper feliz. Me queda este año y espero conseguir trabajo cuando acabe.

-Viendo la exposición comprobamos que no te has olvidado de la imagen.

-Lo primero que quiero es acabar este curso y poder conseguir un trabajo estable, porque a corto y medio plazo es lo que va a hacer que pueda seguir y desarrollando arte. Yo ahora mismo sigo viviendo del dinero que me dan mis padres y me gustaría que no tuvieran que ayudarme económicamente, pero soy consciente de que hoy en día es muy difícil vivir de las artes. No dejo de pintar, y de realizar encargos como pintar en camisetas a mano. Mi sueño es aunar el sonido con las bellas artes. Tengo ideas, pero todavía tengo que pensar mucho y para eso se necesita tiempo.

-Hemos sabido que tienes más cosas que enseñar en Valladolid

-Sí, en octubre y noviembre dos trabajos míos estarán en Valladolid. Son una fotografía y uno de los dibujos realizados en la máquina que han sido elegidos en el concurso de la Asociación REUNART. La primera va a estar expuesta en el centro joven de Valladolid y el dibujo en el museo de la Universidad de Valladolid.

-¿Te gustaría poder trasladar esa exposición a Aranda?

-Claro, ¡me encantaría! Mucha gente en Aranda lleva tiempo preguntándome que cuándo iba a exponer algo. Yo siempre he dicho que no, pero ahora es diferente. Nunca me he decidido a hacer una exposición porque me da mucha vergüenza, pero ya que ahora me han dicho que sí y he visto que el problema era más psicológico que otra cosa estoy muy animada. Me encantaría exponer en Aranda.

-¿Y es en Aranda donde te gustaría llegar a  trabajar?

-Como técnico de sonido lo veo difícil, pero siempre he querido que mi taller de artista estuviera allí. De hecho, si tengo que hacer camisetas o lo que sea lo hago allí, en la casa donde viví de pequeña de Baños, que está en medio del campo y la utilizo para dibujar, pintar y hacer esculturas.

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