A la carta…

Cuando la trasparencia no es igual para todos, según el Ayuntamiento

05/10/2021 7:10 | SUSANA GUTIÉRREZ

Hace más de un año hablé de la transparencia. Ese portal que, en principio, tiene que acercar a los ciudadanos todos los datos y movimientos  municipales y mostrar que el Ayuntamiento no esconde nada. En esa crónica, aludía a la escasa actualización de ese portal que desde luego era más opaco que otra cosa. Ahora, pasado el tiempo, sigue estando igual de dejado o parecido, pero, por eso de dar la nota, ya se opta por la transparencia a la carta.

Aludo a ese listado del reparto de subvenciones y ayudas publicado en el tablón de anuncios la semana pasada. Durante varios días mostró nombres y apellidos de personas vulnerando su derecho a la privacidad. Todos los datos de ciudadanos, por ejemplo, que reciben una ayuda de primera necesidad porque no tienen ni para lo más básico. Se les marca, cual letra escarlata, para que nadie quede ajeno a la situación en la que se encuentran. Pero, a qué talento se le ocurriría cosa así para, pocos días después, tener que recular porque eso incumple la Ley de Protección de Datos… Entre tanto, durante varias jornadas, se hizo caso omiso. Por cierto, ese listado también se publican las subvenciones que, mes tras mes, reciben los grupos políticos. Los únicos ciudadanos que no tienen que dar cuenta de a qué dedican ese dinero que les llega de los impuestos de todos.

Es curioso que un Ayuntamiento pretenda presumir de transparencia con esa publicación del reparto de subvenciones, cuando en es mismo portal, la última actualización de las cantidades que cobran cada mes los concejales, data de diciembre de 2018. O, lo que es lo mismo, del anterior mandato. Las declaraciones de bienes de los ediles están obsoletas e incompletas. La última acta de un pleno es de abril de este año, de julio la última acta de la Junta de Gobierno Local, la última resolución judicial de noviembre de 2018.

Y siguiendo con las trasparencias, como el objetivo que se pretende es transmitir a los ciudadanos en qué se gastan el dinero municipal y qué decisiones se toman, no estaría de más que se publique, por ejemplo, con detalles y facturas, cuánto ha costado la reciente excursión  de una decena más o menos de costarricenses, que han pasado unos días en Aranda. La verdad es que no entiendo muy bien el carácter protocolarío o institucional de ese tipo de visita, cuando se parecía más a las vacaciones particulares de alguien que tiene un cargo en una localidad de ese país. Tampoco nos han sabido explicar a qué vinieron. Fue todo muy extraño, parece que también para otros organismo que tuvieron que asumir esas visitias.

Y hablando de las incongruencias, voy a mezclar por aquí otro asunto. El pasado jueves en el pleno se pretendía aprobar la sanción de 30.000 euros a la empresa de parques y jardines por el incumplimiento del contrato. La técnico de Medio Ambiente constató hace meses que la empresa no cumplía el mínimo de 28 trabajadores al que estaba obligada por contrato. Una sanción que probablemente es irrisoria, para lo que se ha ahorrado con todo eso, ya que todo apunta a que se detectó tarde.

Esa empresa que incumple sigue adelante con un contrato antiguo y prorrogado. Todo porque no ganó el nuevo contrato (más ambicioso y con mejoras), decidió recurrir y el proceso está paralizado hasta que se resuelva. Siguen pasando meses, trabajando y cobrando. A veces, la Administración está obligada a ser tan garantista que genera desprotección. Una empresa de la que se ha demostrado que ha incumplido lo firmado, puede volver a presentar e incluso pueda volver a ganar ese contrato, si su recurso prospera. Es de locos, o por lo menos, así lo parece.