De escombros y murales

Actos vandálicos y comportamientos incívicos, bajo el abandono municipal

13/10/2021 7:10 | SUSANA GUTIÉRREZ

El abandono y la desidia llama a comportamientos incívicos y vandalismo. Es un razonamiento de libro. La prueba la encontramos con dar simplemente un paseo por Aranda. La primera parada, en las eras de Santa Catalina. Una zona más bien céntrica, donde desde hace ya no meses sino algún año, ha nacido una escombrera que lejos de desaparecer va creciendo y ganando adeptos día a día, bajo la atónita mirada de los ciudadanos y la ceguera nada competente por parte del Consistorio. Este es el punto más llamativo, pero hay mucho otros. Al final de la calle Santiago ya a punto de emprender el camino hacia la carretera de Salas, o en la Avenida Teresa de Jesús Journet y en algunas otras zonas.

Lo que comienzan siendo unos residuos de obra que se dejan ‘puntualmente’ en unos plazos eternos y con la pasividad casi cómplice de quienes nos gobiernan, desembocan en una longeva escombrera. El abandono, la suciedad y la permisividad municipal dan alas a los comportamientos incívicos de algunos. A partir de ahí, se depositan todo tipo de residuos en el nuevo concepto de ‘escombreras’ que está en boga en Aranda. Y mientras tanto, en el Consistorio se excusan entre un no es competencia municipal y un hay que requerir a la empresa. Habría que recordarles que están ahí (en el Consistorio) para solventar los problemas, para tener una ciudad limpia y moderna y para trabajar a favor de los ciudadanos. Que tomen las medidas y pasen la factura o sancionen a los que lo hayan provocado, pero permitan al resto vivir en una ciudad en condiciones. Están ahí para tomar decisiones, no para fotos y excursiones.

El abandono ha llegado incluso a las zonas más bonitas y destacadas de la ciudad. La ribera del río Duero, en el parque de El Barriles. Un entorno que debiera ser uno de los reclamos turísticos de la ciudad y una de las zonas de ocio y esparcimiento, presenta cada vez un aspecto más que preocupante. Tres veranos con el bar cerrado, han propiciado que aquello cada vez esté más dejado y la última respuesta ha tenido lugar durante este Puente de El Pilar. Los vándalos han destrozado literalmente los baños del ‘quiosco’ olvidado y abandonado. Con esto, esperemos que, por fin, se tome la decisión de hacer una instalación en condiciones y como se merece esta zona.

Aunque lo del bar sea lo más llamativo, no es el único destrozo en ese parque. Allí no queda prácticamente una arqueta, y las farolas están apedreadas o arrancadas. ¿Es todo eso lo que se quiere iluminar de rojo, para conmemorar con el Duero la Ciudad Europea del Vino? Si tiran de lógica, además de los 80.000 euros para esa performance, se tendrán que emplear otros tantos para la recuperación de la zona para los ciudadanos y visitantes, que es lo que necesitan, más que las luces de neón.

Afortunadamente, en la otra cara de la moneda, contra ese abandono y desidia, nacen iniciativas ciudadanas que intentan embellecer la ciudad. Hay muchas otras, pero me gustaría resaltar, en estos momentos, la que hacen comerciantes y hosteleros del barrio de Santa Catalina. El embellecimiento y puesta en valor de esta zona a través de la ruta de murales (ya van once) o la lucha por la llegada del segundo mercadillo, los domingos, a las inmediaciones del Centro Cívico de las Viñas. Tiene un gran mérito, porque mientras ellos trabajan por embellecer ese barrio otros miran hacia otro lado en las escombreras que proliferan en la misma zona. ‘C’est la vie’.