Ejemplar...

Qué autoridad moral puede tener un Consistorio antes sus ciudadanos, si incumple la normativa

21/06/2022 7:00 | SUSANA GUTIÉRREZ

Pregonar en el desierto. Está claro que no les hacen ni caso. Ni a ellos, ni a tantos otros. A pesar de todo, no se rinden y perseveran ante tantos oídos sordos. Debe ser frustrante (mejor dicho, lo es). Hablo, por ejemplo, de Disfar y sus denuncias sobre la falta de accesibilidad y contra las barreras arquitectónicas. Una frustración que, por ende, también se puede trasladar al procurador del Común. Recomienda y, vuelve a recomendar, medidas ante las denuncias del colectivo e insta al Ayuntamiento a cambiar de actitud. Nos incluye en la lista negra. Mientras, el Consistorio mete esos requerimientos en un gran cajón sin fondo y mira hacia otro lado.

El último ejemplo, lo vemos en las obras de reforma de la Casa Consistorial. Al ser advertidos, en lugar de tomar medidas, se colocan una cuántas barreritas más. Y la pregunta que surge es: Qué autoridad moral tiene un organismo público para hacer cumplir la ley a ciudadanos y empresas, cuando son los primeros que se la saltan a la torera sin sonrojarse y sacando pecho. Desde luego, con su ejemplo, poco se puede esperar. Esas obras son solo la punta del iceberg, hay muchas otras barreras arquitectónicas y falta de accesibilidad, incluso en edificios municipales (léase el polideportivo príncipe de Asturias).

Es más, qué exigencia se puede tener con las ocupaciones de vía pública o con los dueños de terrazas o veladores, cuando los cestos decorativos se han colocado sin tener en cuenta la normativa. Y ojo, que la performance de los cestos en el río confieso que me gusta. Pero, en la colocación de los cestos en las calles, las ubicaciones, en muchos casos, son desafortunadas. En algunos porque no cumple la ley de accesibilidad. En otros, porque el viandante se pregunta qué atractivo tiene colocar uno de esos elementos decorativos, pegado a una pared cochambrosa, anexa al edificio del Ayuntamiento donde se ven carteles pegados en un antiguo escaparate de un local donde entre el polvo se puede leer Concejalía de Festejos. Desde luego, un emplazamiento precioso y a la altura de las miras de los que llevan las riendas del municipio. Para muestra, la foto que acompaña esta crónica. Se queda sin calificativos.

Más allá de esto, voy a aprovechar estas líneas para algunas pinceladas que ya habrá tiempo de concretar en próximas citas. El Ayuntamiento, después de un año y medio de tensiones con los bomberos, ha alcanzado un preacuerdo que ha desbloqueado la crisis y se han retomado las horas extras. Un acuerdo para que haya un servicio mínimo de ocho bomberos y se puedan hacer dos salidas con cuatro efectivos, si es necesario. Es una especie de retén, pero presencial. Desde luego, bienvenido sea el acuerdo, para el que se han dado tres semanas de plazo para que sea firme y rubricado. La pregunta es, por qué ahora y no hace un año y medio. Se han mejorado las pretensiones del retén de guardia que se consideraban inasumibles y fuera de la ley. Entonces, qué ha pasado. Ahora sí, antes no. Y mientras tanto, la ciudad y la comarca un año y medio en una situación de peligro. Y en paralelo una campaña de descrédito a los profesionales

Y otra cosa, los Premios Envero. La cata multitudinaria, siempre me ha parecido una buena idea, a la que se podría sacar incluso más partido. Lejos de eso, se ha experimentado un retroceso. No hubo 1.000 catadores, conté 700. En un recinto que no cumple las medidas óptimas para hacer una actividad de ese tipo con altas temperaturas (otro ejemplo de instalación mal hecha). El calor era insufrible y poco idóneo para cómo se tienen que presentar los vinos, especialmente los blancos. Escasos catadores de fuera de la Ribera, que era el objetivo por el que nació, el enoturismo. En el Consistorio, que no intenten echar balones fuera, que son expertos. El cambio de fecha fue responsabilidad municipal por no sacar a tiempo el contrato, eso ya varió el día que muchos tenían reservado en el calendario. A partir de ahí, se empecinaron en hacerlos en esta época estival (cuando la instalación no está preparada), porque si lo dejaban para otoño, se les caída un acto más (y ya hemos perdido la cuenta de tantos) de la Ciudad Europea del Vino. El Enverofest tampoco triunfó. Aún así, que nadie espere autocrítica de este nuestro Consistorio.