Que viene el lobo...

20 años de prónósticos sobre el Plan General de Ordenación Urbana

02/08/2022 7:08 | SUSANA GUTIÉRREZ

Desde el año 2002, he escuchado más de un centenar de pronósticos de cuándo se va a aprobar el Plan General de Ordenación Urbana. Ninguno se ha cumplido. Han sido cuatro intentonas y media y dos décadas de llevar a gala eso de ser unos verdaderos inadaptados (urbanísticamente hablando). A  Aranda le ha acompañado y le acompaña siempre, esa coletilla de que es la única ciudad de más de 20.000 habitantes de Castilla y León que no tiene hechos los deberes en ese sentido. En 20 años no hemos sido capaces. (Lo sé. Hay decenas de otros sentidos en los que tampoco se han hecho los deberes, pero hoy hablamos de éste).

La primera intentona la asumieron técnicos del Ayuntamiento, era allá por el año 2001. No llegó a buen puerto, cambió el gobierno y se adjudicó a una empresa privada burgalesa que se llevó la pasta, vino con un mapa diciendo que Aranda tenía forma de “perrito” y nunca más se supo. De ahí, se pasó a una tercera intentona, la realizada otra vez por técnicos municipales. En este caso, su desarrollo se prolongó durante dos mandatos con distinto color político. Fue entonces, cuando se hablaba tanto de los nuevos sectores y el macro crecimiento… Ese Arroyo de la Nava, ese Sector San Isidro, ese Cantaburros…. El documento llegó a estar aprobado provisionalmente, pero la Junta tumbó su entrada en vigor porque consideraba que había un crecimiento desmedido hacia el extrarradio que no estaba suficientemente justificado. Algo que, por cierto, estaba cantado, aunque muchos se enrocaran en que no querer verlo. Era el año 2010. De ahí se pasó a un debate sobre retirar los sectores y retomar el mismo documento, luego a unas elecciones municipales, después a un cambio de color político y, de ahí, saltamos al año 2013. Fue en ese momento, en un mes de marzo, cuando se adjudicó al equipo redactor con un desembolso de 400.000 euros. Hasta ahí van cuatro intentonas, digo que son cuatro y media porque tras tener aprobado el documento de forma inicial, se tuvo que revocar años después, por un defecto de forma. Y nos encontramos una vez más, con un día de la Marmota. La segunda aprobación inicial llegó seis años después de la primera. En concreto, a finales de septiembre de 2020.

Ahora, casi dos años después, el pronóstico se ha situado en una fecha anterior al 15 de agosto. Esa para la aprobación provisional, porque la definitiva es labor de la Junta de Castilla y León. Otra vez se va a contrarreloj porque el 22 de noviembre termina el plazo de suspensión de licencias, una vez más. El documento definitivo se llevaba ayer a comisión informativa, para cuestines o aclaraciones, y yo ya me pregunto si todavía pueda haber dudas de algo… Habrá discrepancias, cada cual tendrá su visión política sobre el crecimiento, planearan intereses externos... pero, a estas altura, no deja de ser un trabajo técnico, que ya es hora de que vaya hacia delante, porque somos un caso digno de estudio.

Y, esto me lleva a una reflexión. Desde luego, que el PGOU y el desarrollo urbanístico (que engloba muchos aspectos) es fundamental para una ciudad, pero siempre he tenido la duda de si los ciudadanos de a pie, están preocupados por este aspecto, o si para ellos es un tema de máximo interés. Por su puesto habrá casos puntuales, afectados directos que lo sufren, personal o profesionalmente, pero hablo de la gran masa. ¿Está el plan general entre sus mayores prioridades? Probablemente la respuesta sea no. O eso es lo que siempre he palpado entre los arandinos.

En ello, quizás haya influido que gran parte de la necesidad de vivienda se lo ha solventado la administración regional a sí misma a través de planes parciales, sectores específicos y muchos metros cuadrados de suelo urbanizable para pisos y casas de protección oficial. En ese aspecto, le ha salido bien.

A lo que vamos, la fecha, la quiniela: antes del 15 de agosto (o un poco después)… ¿Será el pronóstico definitivo? En esta ocasión… ¿Será que sí es verdad que viene el lobo?