
Si alguien tiene tiempo, y ganas, y decide observar el tráfico que pasa por la nueva rotonda que se ha creado en la plaza de la Virgencilla de Aranda de Duero tras la rehabilitación que se ha hecho en esa zona, comprobará que mientras que los autobuses y camiones de grandes dimensiones sí que circulan en sentido sur (hacia los Jardines de Don Diego), no ocurre lo mismo con los que se dirigen al norte (hacia la calle San Francisco). ¿Por qué ocurre esto? Esa es la pregunta que hemos trasladado a los profesionales.
La respuesta es clara y tajante: “porque no podemos pasar”, coinciden. Porque mientras que hacia los Jardines la curva es similar a la que se hacía antes, con un pequeño añadido para incorporarse a la rotonda que se puede salvar; en el caso de que el vehículo se dirija hacia San Francisco está obligado a dar una curva muy cerrada. Algo que aseguran que imposible, a no ser que la persona que lo conduce decida subirse a la isleta central, con una elevación que alcanza alrededor de diez centímetros y con los inconvenientes que eso supone para el vehículo y los pasajeros.

Por tanto, si alguien se ha subido en las últimas semanas en un autobús de viajeros que llega a Aranda de Duero desde el sur y va al centro de la ciudad, con la excepción de los que cuentan con pocas plazas, habrá comprobado también cómo los conductores realizan un rodeo para acceder al casco urbano desde la calle San Francisco, a pesar de que supone un recorrido más largo. “No nos queda otra”, nos dicen.
¡No se vayan todavía, aún hay más!
Simulando la frase mítica de Súper Ratón, la cosa no queda ahí. Porque la situación es muchos más kafkiana cuando miramos un poco más allá y vemos un espacio para autobuses a todas luces inservible en los Jardines de don Diego. Y es que precisamente está ubicado sentido norte y poco trecho pueden realizar los autocares si no quieren vivir la experiencia de subirse a la isleta.
Las empresas de vehículos de viajeros de viajeros claman una solución. Para ellos esta pasa por destruir lo realizado y eliminar la rotonda. Otra opción pudiera ser, continúa alguno, “que dejasen la rotonda, pero con la isleta pintada, como ocurre con la de La Cadena o la del Ayuntamiento, así los vehículos grandes podrían pisarla para poder pasar”.

Pasos peatonales
Por el momento, desde el Ayuntamiento de Aranda de Duero sí que se va a dar solución a un problema, en este caso de accesibilidad para peatones, tras las obras realizadas.
En respuesta a la asociación DISFAR, que la pasada semana se quejaba de unas elevaciones en los pasos de peatones que incumplen la normativa; la concejala de Urbanismo, Ana María Hervás, se reunía con sus representantes “a pie de obra” para ver in situ lo que ocurría. La respuesta municipal, apuntan desde DISFAR, pasa porque “nos han dicho que van a reformar los pasos peatonales para cumplir las normas”.