
La comarca de la Ribera del Duero se convierte este jueves en uno de los escenarios del inicio de la primera gran movilización agraria de 2026, con tractoradas convocadas los días 8 y 9 de enero por el sector primario en distintos puntos de Castilla y León y del conjunto del país. Agricultores ribereños se han sumado a esta protesta, organizada a nivel estatal por la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (UNASPI), para denunciar unas políticas que, a su juicio, “están asfixiando y poniendo en peligro la supervivencia del campo”.
En la zona de Aranda de Duero, alrededor de 60 agricultores participan en esta primera jornada. Una parte de ellos han iniciado la marcha desde el polígono Prado Marina. A ellos se unirán los participantes en la zona de Segovia, de Soria, de San Esteban de Gormáa, de Almazán y de Matalebreras. Por tanto, se prevé que la carretera N-122 sea una de las vías más conflictivas.
Juan Francisco Cristóbal, agricultor de Torresandino, es uno de los participantes. Explica que la protesta responde al temor de que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur suponga “la puntilla definitiva para el sector primario español”. “Nos piden que juguemos una partida de cartas en la que ellos tienen las cartas marcadas. A nosotros se nos exigen unos requisitos muy estrictos en materia fitosanitaria, de bienestar animal y de alimentación, mientras que se permite la entrada de productos de terceros países que no cumplen nada de eso”, denuncia.

Tractores antes de la salida en la calle Vendimia de Aranda de Duero./ BC
Cristóbal ha subrayado que esta situación no sólo afecta a agricultores y ganaderos, sino también a la seguridad alimentaria de los consumidores y a la soberanía del país. “La alimentación de España no puede depender de terceros países. Ya vimos con la guerra de Ucrania cómo se tambaleó todo el sistema, y no sabemos qué repercusiones pueden tener otros conflictos internacionales”, ha advertido.
Desde el sector agrario ribereño también se alerta del impacto que podrían tener nuevas crisis sanitarias, como la peste porcina africana o la posible llegada de la enfermedad nodular bovina, especialmente en un contexto de envejecimiento del campo. “Con ganaderos de edad avanzada, una crisis más puede suponer el cierre definitivo de muchas explotaciones”, ha señalado el agricultor.
La movilización se pretende desarrollar, según los organizadores, dentro del marco de la legalidad, con la colaboración de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y pidiendo disculpas a la ciudadanía por las molestias ocasionadas. “No queremos causar trastornos exagerados. Las circulaciones lentas buscan impacto, no enfrentamiento”, ha recalcado Cristóbal, quien ha hecho un llamamiento a la sociedad en general y a los sindicatos para que se sumen a las protestas. “Esto no es sólo una guerra del sector primario, va con todos”, ha afirmado.
Las protestas en la Ribera del Duero se enmarcan en una oleada de movilizaciones a nivel nacional y europeo, coincidiendo con acciones similares en países como Francia, Alemania, Italia o Bélgica. Desde UNASPI se exige al Gobierno español que vote en contra del acuerdo de Mercosur y que defienda la preferencia comunitaria, al considerar que el tratado abre la puerta a una competencia desleal que pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones.
Las movilizaciones continuarán en los próximos días, con nuevas tractoradas previstas en distintos puntos del territorio, mientras el sector agrario mantiene la presión ante lo que consideran una situación límite para el futuro del campo. La próxima será mañana viernes.