Medio siglo desde la huelga que unió a los trabajadores de Michelin

Tres meses de movilización de trabajadores que transformaron la vida laboral y social de la ciudad en 1976

06/02/2026 9:13 | Begoña Cisneros

Hoy se cumplen 50 años desde que los trabajadores de la fábrica Michelin de Aranda de Duero decidieron ir a la huelga para defender sus intereses. Fue un 6 de febrero, también viernes pero de 1976, cuando los empleados que habían estado trabajando en la factoría arandina durante el turno de noche no salieron de allí para volver a sus casas, quedándose en el interior de la empresa. A ellos se unieron los compañeros que llegaban al turno siguiente, el de mañana, y después lo harían los que acudían a las dos de la tarde. Acabaron coincidiendo dentro de la fábrica de Aranda de Duero unos 1500 trabajadores al mismo tiempo.

La publicación “Michelin: la huelga a través de la prensa” fue realizada por los trabajadores de Michelin, recogiendo las noticias de este conflicto laboral que provocó una huelga que duró tres meses en la factoría de Aranda de Duero “con las limitaciones de la prensa legal de un país, como nuestro, en el que la democracia todavía un objetivo a conseguir”. Y es que España acababa de ver morir a la persona que había dirigido la nación, Francisco Franco, al mando de una dictadura durante 36 años tras el golpe de Estado que llevó a cabo en julio de 1936.

“El conflicto laboral en Michelin trascendió en la vida de 5.000 trabajadores y sus familias que un día decidieron enfrentarse a la patronal desarrollando una lucha y un movimiento asambleario sin precedentes de la historia”, señalaron los propios trabajadores, destacando que “todo empezó cuando tomamos conciencia de que Michelin en España es una sola empresa y entendimos que si nos perjudicaba estar dispersos en diversos centros de trabajo repartidos por toda la geografía española, más nos perjudicaba llevar las luchas y las negociaciones aisladas”. Esa conexión desarrolló “un fuerte sentimiento unidad que estuvo por encima de todo”.

 

 

Asamblea  por secciones en campa frente a Las Francesas./ @ortesía fondo BLV

 

El conflicto

Los arandinos decidieron el 5 de febrero ir a la huelga en una asamblea que se realizó en la recién estrenada iglesia de Santa Catalina. El motivo fue mostrar su apoyo a los compañeros de Valladolid que se declararon en huelga dos días antes saldándose con despidos por parte de la patronal. La solidaridad en Aranda fue masiva, y más tarde se unirían los compañeros de Lasarte, siendo la de Vitoria la única factoría española que no se sumaría a la huelga.

En esos momentos, Michelin Aranda llevaba implantada en el municipio cinco años. No existían demasiados conflictos, aunque personas que trabajaban allí aseguran que el sueldo era pequeño, insuficiente para mantener a las familias, y que era necesario sumar otro trabajo para poder vivir. Una gran mayoría optó por ocuparse también de labores agrícolas. La situación empeoró en 1975 cuando un nuevo convenio de industria química permitió el trabajo de hasta 48 horas semanales, generando malestar entre los empleados.

La movilización se inició en Valladolid, y en Aranda de Duero los trabajadores se solidarizaron con sus compañeros vallisoletanos. Los arandinos exigieron la readmisión de las personas que fueron despedidas de la factoría de Valladolid, que los huelguistas no fuesen sancionados, la reducción a 45 horas semanales como máximo -42 para el turno de noche- y un salario mínimo de 22.000 pesetas.

Al finalizar el encierro la protesta continúo de forma pacífica, los trabajadores protagonizaron una manifestación a pie hasta el centro de la ciudad, a la que se sumaron sus familias y arandinos que quisieron apoyarles. Una reivindicación sin precedentes en un momento convulso y complicado a nivel político, apenas dos meses y medio después de haber fallecido el dictador.

 

 

Como respuesta, la empresa aplicó suspensiones de empleo y sueldo durante unos días y envió un telegrama a los trabajadores anunciando la reanudación del trabajo al lunes siguiente. Sin embargo, los trabajadores decidieron no reincorporarse hasta que se anulasen los despidos y sanciones en Valladolid, y comenzasen las negociaciones con una plataforma reivindicativa. Acudieron al trabajo 25 % de la plantilla. Un mes después del inicio de la huelga, la multinacional ya había despedido a 21 trabajadores.

 

 

 

La situación se agravó más cuando las tensiones en Vitoria provocaron cuatro muertos. A Madrid acudieron cuatro representantes de Aranda de Duero para entrevistarse con el ministro de relaciones sindicales Martín Villa, entre los representantes de los trabajadores se encontraban cuatro de Aranda de Duero y, entre tanto, las noticias anunciaban la amenaza de la empresa de marcharse a otros países.

 

Asamblea en la Iglesia de Santa Catalina, inicios de la huelga./ @ortesía fondo BLV

 

Hubo detenciones. A principios de abril fueron detenidos 15 obreros de Michelin en Aranda de Duero cuando se dirigían al trabajo. En Madrid, ocho trabajadores, entre los que había arandinos, se encerraron en la iglesia madrileña del barrio de Vallecas iniciando una huelga de hambre, siendo desalojados por la fuerza pública.

Todo ello motivó, a través de una votación secreta celebrada el 10 de abril, que los trabajadores de Aranda decidiesen continuar en huelga. Se publicó que la empresa despidió a 153 personas y que 109 trabajadores presentaron una demanda contra la empresa por el despido. Entre tanto, los 15 trabajadores que fueron detenidos fueron puestos en libertad tras pagar una fianza de 375.000 pesetas.

El resultado, una paralización durante tres meses de la mayor fábrica de la Ribera del Duero en uno de los momentos decisivos de la transición. Un hecho complicado por el momento en el que se encontraba España que se convirtió en una movilización sin precedentes y un ejemplo de lucha sindical. La huelga no sólo repercutió en la fábrica, sino también en la vida cotidiana de los habitantes y de la economía local.

En resumen, se puede calificar como un conflicto laboral emblemático, socialmente masivo y políticamente significativo, que marcó un precedente en la historia sindical de Aranda y de España durante la transición.