ASAJA reclama más agua para el regadío ante las sucesivas olas de calor

La organización agraria considera insuficientes las dotaciones previstas al inicio de la campaña

06/07/2026 13:28 | Begoña Cisneros

ASAJA de Castilla y León ha solicitado a la Confederación Hidrográfica del Duero un aumento de las dotaciones de agua para el regadío previstas esta campaña, al considerar que las condiciones meteorológicas han cambiado de forma significativa desde que se planificó el riego en primavera.

La organización agraria argumenta que las sucesivas olas de calor registradas desde finales de mayo han incrementado las necesidades hídricas de los cultivos, por lo que las previsiones realizadas al comienzo de la campaña han quedado desfasadas. A su juicio, mantener las dotaciones iniciales podría comprometer el desarrollo de las explotaciones de regadío y traducirse en una reducción de los rendimientos.

ASAJA recuerda que el inicio de la campaña ya estuvo marcado por un mes de mayo especialmente seco y caluroso, lo que obligó a recurrir al riego desde las primeras fases del cultivo. Posteriormente, las altas temperaturas registradas en junio y la nueva ola de calor que afecta al inicio de julio han elevado aún más las necesidades de agua, especialmente en cultivos de ciclo largo como el maíz, la remolacha o los forrajes.

Por este motivo, la organización considera necesario revisar las dotaciones asignadas por hectárea y autorizar un incremento que permita completar el ciclo productivo con garantías. La decisión corresponde a la Confederación Hidrográfica del Duero, ya que las comunidades de regantes necesitan esa autorización para poder modificar las dotaciones inicialmente aprobadas.

ASAJA sostiene que la situación de los embalses permite adoptar esta medida sin poner en riesgo la campaña. Según los últimos datos de la propia CHD, las reservas de agua de la cuenca del Duero se sitúan en el 76,8 % de su capacidad, casi tres puntos por encima de la media de la última década, cifrada en el 74 %.

La organización agraria insiste en que garantizar un suministro suficiente de agua resulta fundamental para mantener la productividad del regadío en un contexto de elevados costes de producción y escasa rentabilidad de las explotaciones. En este sentido, advierte de que una reducción de las cosechas supondría importantes pérdidas económicas para un sector que realiza importantes inversiones para mantener su actividad.