Depositar las cenizas en el mar, una despedida que crece entre quienes buscan funerales más personalizados

Puntos autorizados, urnas biodegradables y una ceremonia de alrededor de una hora forman parte de un proceso todavía desconocido para muchas familias

27/08/2026 9:06 | DR

Decidir qué queremos que ocurra con nuestras cenizas está dejando de ser una conversación excepcional. Cada vez más personas expresan en vida cómo quieren que sea su despedida y, entre las alternativas que ganan protagonismo, se encuentra depositar una urna funeraria en el mar.
La práctica es legal, pero no consiste simplemente en subir a una embarcación y arrojar las cenizas al agua. Debe realizarse en puntos autorizados, respetando las condiciones establecidas por la autoridad marítima y utilizando materiales adecuados para no afectar al medio marino.
El interés por estas ceremonias también está creciendo. Cenizas Mediterráneo, empresa especializada en este tipo de despedidas desde 2013, realizó 440 servicios durante 2024 y 585 en 2025. La compañía atribuye esta evolución tanto al mayor conocimiento de esta alternativa como al interés de las familias por opciones más personales, diferentes y respetuosas con el entorno.
Este cambio coincide con una tendencia más amplia detectada por Pazy, empresa de servicios funerarios que incorpora las ceremonias marítimas entre las opciones que ofrece a través de su colaboración con Cenizas Mediterráneo.
Una encuesta realizada por Pazy entre más de medio millar de personas refleja que el 67,5% considera que los funerales del futuro serán más únicos y personales. En otra pregunta específicamente relacionada con el destino de las cenizas, más del 83% de los participantes no descarta la existencia de ceremonias personalizadas, religiosas o laicas, para despedirlas.


Decidir en vida cómo queremos despedirnos
“Antes el funeral era casi un trámite estandarizado y ahora se piensa cada vez más como una historia: quién era esa persona, qué le gustaba y cómo podemos hacer que la despedida tenga relación con su vida”, explica María Hermida, portavoz de Pazy.
La elección del destino de las cenizas forma parte de ese cambio. También lo hacen decisiones como escoger la música, incorporar fotografías o vídeos, pedir unas palabras a familiares y amigos o incluir determinados elementos relacionados con los gustos del fallecido. Además, cada vez más personas dejan estas cuestiones decididas antes de morir.
“Hablar de nuestro propio funeral sigue costando, pero estamos viendo que muchas personas empiezan a entenderlo como una forma de cuidar a los que se quedan. Dejar indicado qué quieres que ocurra con tus cenizas o qué tipo de ceremonia prefieres evita muchas dudas a la familia en un momento emocionalmente muy complicado”, añade Hermida.


No es salir en barco y arrojar las cenizas al agua
Una de las principales dudas sigue siendo cómo realizar legalmente una despedida en el mar.
“Hay bastante desconocimiento. Muchas personas piensan que está completamente prohibido y otras creen que pueden hacerlo desde cualquier punto de la costa. Ninguna de las dos cosas es correcta”, explica Albert Vidal, portavoz de Cenizas Mediterráneo.
La compañía trabaja con autorizaciones que determinan unas coordenadas concretas en las que puede realizarse el depósito. La obtención de esas autorizaciones depende de cada Capitanía Marítima y puede prolongarse desde varias semanas hasta periodos mucho más largos. Una vez concedidas, pueden tener una vigencia de entre uno y cuatro años, según explica Vidal.
La familia aporta la documentación de la persona fallecida y Cenizas Mediterráneo se ocupa de la gestión necesaria, la embarcación, el patrón y la organización de la salida.
Además, no se dispersan directamente las cenizas, sino que se deposita en el agua una urna biodegradable. Tampoco pueden arrojarse objetos personales, coronas o ramos completos. Como acompañamiento pueden utilizarse pétalos de flores naturales.


Una urna que desaparece en unos minutos
La sostenibilidad es precisamente uno de los elementos que más dudas genera entre las familias. Cenizas Mediterráneo utiliza habitualmente urnas biodegradables diseñadas específicamente para este tipo de ceremonias. Según Vidal, la urna que emplean normalmente se deshace completamente en el agua en aproximadamente tres minutos.
“Utilizamos unas urnas homologadas que se deshacen en unos tres minutos. Todo el proceso se realiza correctamente y en los puntos establecidos, buscamos que la ceremonia sea totalmente respetuosa con el medio marino”, señala.
La rapidez con la que desaparece la urna convierte además ese momento en una parte especialmente simbólica de la despedida.


Música, fotografías y un recuerdo diferente
La ceremonia suele durar entre una hora y una hora y media. La familia embarca junto al patrón, navega hasta las coordenadas autorizadas y allí se realiza la despedida.
Dependiendo del puerto se utilizan embarcaciones a motor, catamaranes o veleros, aunque las primeras son las más habituales. Normalmente tienen capacidad para unas doce personas incluyendo la tripulación, aunque puede variar según la embarcación.
La música es uno de los elementos que más se repite. “Casi siempre nos piden que pongamos una canción que le gustaba a la persona fallecida. Son ceremonias muy sencillas, pero muy emotivas”, explica Vidal.
También es habitual que los familiares hagan fotografías o graben vídeos de la ceremonia. “Es algo que en otro tipo de funerales normalmente no ocurre. Aquí muchas familias quieren conservar esas imágenes porque saben que van a recordar ese momento para siempre”, añade.
En algunas travesías incluso acontecimientos inesperados, como la aparición de un grupo de delfines mientras se realizaba la despedida, han terminado formando parte del recuerdo de la familia.


Más demanda entre mayo y septiembre
El buen tiempo hace que la actividad aumente especialmente entre mayo y septiembre. Durante buena parte del año una ceremonia puede organizarse aproximadamente con una semana de antelación, mientras que en julio y agosto el plazo puede llegar a las dos o tres semanas.
El estado del mar sigue siendo determinante. Aproximadamente 48 horas antes de la ceremonia se comprueba la previsión y, si las condiciones no garantizan la seguridad y comodidad de la familia, se busca una nueva fecha.
Actualmente, Cenizas Mediterráneo organiza ceremonias desde distintos puntos de Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Andalucía y Mallorca, y prevé continuar ampliando su red.
“Queremos intentar dar una solución a todas las familias que nos contacten. Por eso durante septiembre y octubre seguiremos trabajando para poder llegar a más puertos”, adelanta Vidal.
Para Pazy, esta evolución refleja algo que va más allá de las ceremonias marítimas. “No se trata de hacer funerales extravagantes. Se trata de que cada persona pueda decidir cómo quiere ser recordada y que su despedida tenga relación con la vida que ha tenido”, concluye María Hermida.