Semana 29 de Junio: ¡Volvemos a Barcelona!

06/07/2026 11:18 | Noelia Cabestrero


 El lunes y el martes fueron días de recuperación. Sobre todo el lunes, al cansancio de la prueba, se sumó el calor instalado en nuestro piso y el bajón de adrenalina tras terminar el triatlón. A decir verdad, lo más extenuante, contra todo pronóstico, fue salir con vida de la encrucijada del domingo. Después de enviar la crónica de la semana. Cuando lo emocionante ya había pasado: 


Me desperté pronto, me puse a revisar correos, a pensar posibles planes de las fiestas de Burgos, de vuelta a casa…
Jesús se incorporó a la escena y, como el día anterior, nos tomamos un café en Mario´s. Después, hacía hasta fresquito (¡qué tiempos aquellos!), salí a correr.
Justo a la salida del camping, había un coche de la organización del triatlón olímpico, que siempre se realiza a la mañana siguiente del de la mujer.
Cuando volví de andar deprisa, ya habían empezado a pasar las bicis. Del kilómetro y medio de nado en La Concha, y los 20 kms de bici que llevarían “puestos”, les quedarían otros veinte de bici y la última parte,10 kms de carrera a pie. La lluvia, había causado varias caídas como así atestiguaban las quemaduras en codos y rodillas, de algunos y algunas participantes.
La persona de la organización y una pareja de alemanes que se sumó después, animábamos animadamente. Lo chungo, además del suelo resbaladizo como tradujimos, estaba por llegar, para el chico de la organización y para nosotros tres:
Una pareja de motoristas, exigió ver la autorización para cortar la calle y la llegada urgente de la policía para confirmarlo.
El chico dejó de animar y buscó un documento y un número en su móvil. Yo me fui directa al hombre para decirle que había carteles anunciándolo desde el viernes, que era una prueba con más de cuarenta años de tradición (acabo de saber que este año ha sido el 40)…Intenté buscar la complicidad de su compañera, pero nada más lejos de ayudar a pacificar las aguas.
Cuando el hombre parecía estar más calmado, la mujer se dirigió a la alemana, repitiendo con más saña si cabe, lo exigido por el hombre. No tengo mucha experiencia en altercados y se me notó. Me mezclé en la conversación y, como esperando mi reacción me gritó que no estaba hablando conmigo. Le toqué el brazo, ayer me di cuenta que es una manía, sin haber sido consciente, que tengo. (ayer le toqué el brazo al tío Gregorio de la misma forma que hice con la portuguesa). Como esas sobreactuaciones que algunas veces vemos en el fútbol, se echó hacia atrás y me volvió a gritar que no la tocara. Sentí que ya tenía un motivo para ir a la cárcel. La alemana se puso entre las dos. A modo de parapeto.
Me di cuenta, nunca es tarde…, de que no había nada que hacer y volví junto al chico de la organización, a animar a los corredores, aunque necesitaba yo fuerza tal y como me temblaban las canillas. El chico volvía a defenderse tras increparle, le pedí que no se desgastara más. Pensé en escaparme de ahí, en ese momento, veloz, pero esperé. Para despedirme, me acerqué a la pareja de motoristas, la mujer miraba para otro lado con la barbilla apuntando a las copas de los árboles y el hombre me miraba con indiferencia. Ninguno dijo nada. Me disculpé en inglés con algo que quería haber expresado algo así:


- No entiendo que haya dudas en respetar el curso de la carrera, pero también, por mi parte, reconozco que tendría que haber respetado a quien no lo entendiera.
No me he sentido segura hasta días después. Podían identificarme porque llevaba el dorsal pintado aún en el brazo de la carrera del día anterior.
Nuestro día siguió en Tolosa, comiendo en un pueblecito cercano con nuestra María Morales y su marido y preciosa hija Joana (Iñaki seguro que nos acompaña la próxima vez). 

 

 

El martes, una hora antes del cierre del control, envié un relato a un certamen literario. El lunes estuvimos con Julián, visitando la zona de las minas Aguacae. ¡Un placer escucharle!
Nos ha sorprendido no conocer hasta ahora que casi todos los trabajadores, en la primera etapa, enfermaron de silicosis y fallecieron. 
- Fue una escabechina, mi primo dejó a tres niños pequeños. A algunos les llevaban a Munguia para tratarlos, a los huérfanos les escolarizaban de forma gratuita..


•    Dejó algo de riqueza en el pueblo, al menos?Nada, solo tragedias.

 

 El miércoles cogimos en Calatayud el AVE para Barcelona. La camiseta de Sí al directo, sí al futuro me ha acompañó desde Aranda.

 


Nos distribuimos en casa del tío de Jesús y en el de Fina, la vecina “puerta con puerta”. En La Morera, Alba y Sergio, los dueños, reciben al tío cada día (menos el domingo, -Déjalos que descansen, dice el tío), como si fuera su familia también. 
Plasmo palabras sabias del tío: 
-  “Reír es bueno –el tío se rió en sueños la primera noche – 
- Y llorar, cuando el desasosiego se deja escapar con los suspiros, también es bueno.


El jueves estuvimos en un parque acuático. El viernes visita a Barcelona.

 

 


De la estación de Plaza Cataluña cogimos un bus turístico. La parte del puerto me encantó, el cangrejo y la escultura de la Cap de Barcelona, la torre de Jaume III, ¿no os recuerda a la Torre Eiffel?, como final de viaje, volvimos caminando hasta el parque de la Ciudadela y Arco de triunfo …Nos dieron las 22:30 eclipsados por la idiosincrasia de la ciudad Condal. Cargando algo de cena del mercado de la Boquería (la Rambla está en obras y sin música ni actuaciones, pierde su magia). El último refrigerio, fue en El bosque de las Hadas, al final de la Rambla, antes de la estatua de Colon (Aunque no tiene nada que ver con el sionismo -habría que mirar con ojos de 500 años atrás, se mezclaron con los indígenas, la Corona de Castilla no permitía esclavizarlos…- cualquier forma de ocupación no es que despierte simpatías).
También volvimos todos a la Librería Finestres Palestina. Saludos a Xavi y Olivia (y a increíble librera)

El sábado visita a Rocafonda en Mataró.
Hay un mural en el campo de fútbol donde se inició Lamine Yamal, (siempre me sale Yamine Lamal, creo que suena mejor con dislexia).
Comimos de nuevo en la Morera con casi todos los amigos/cuidadores de Gregorio (Víctor, Montse –no está en la foto- se uniría después, Fina, faltan Kari, Francisco) 
y tarde de playa.

 

 


Uno de estos días de vacaciones, por la mañana pronto, tomando un café en un bar típico de la zona, vi las imágenes de una persona rescatada en Venezuela, ocho días después de estar bajo los escombros. La regla del cuatro: Cuatro minutos sin respirar, días sin beber (agua), semanas sin comer…Superada.
Ayer cerramos círculo. Vuelta en AVE a Calatayud. Todos los días hemos dormido en un horno. Habría que tener también muy en cuenta –como así lo legisla Europa- el impacto medioambiental que supondría la reactivación de la línea 102: Madrid-Aranda-Burgos.
Se me olvidaba, el sábado, a las diez de la noche, estuvimos viendo el Concert de Sant Zenon, ´Stabat Mater´ de Joseph Haydn, a cargo de la Orquesta de Cambra Terrassa 48, el Cor Láixa y la Societat Coral El Valles, donde es soprano Fina, nuestra activa anfitriona. No me extraña que en La Iglesia de Santa María de Arenys no quedara ni un sitio libre.

Ayer acabamos tarifando, quizá por el cansancio acumulado por no dormir por el calor, por las vacaciones que se acaban, por la resistencia a volver a la rutina…pero es un lujo la normalidad, como comprobamos en la pandemia (al menos a quienes la vivimos confinados pero sanos), o lo que daría por ella en Venezuela donde está nuestra amiga Marta (están denunciando la proliferación de vídeos falsos) o los compatriotas del restaurante de comida Libanesa, Fenicia, donde tan bien comimos ayer, o en Ucrania, ayer al menos hubo siete muertos, o Sudán,  nuestra Palestina…
¡A por otra semana!
Aranda de Duero
06/07/26